La primera tirada

«Los que pueden, actúan y los que no
pueden, y sufren por no poder, escriben»
William Faulkner

   El raseo es la voz del bracero. Un diálogo sublime entre el asfalto y la suela del penitente. Una tradición más cuyo origen se pierde en la memoria. Una seña de identidad de nuestra Semana Santa que desea ser considerada como tal, que lucha para que el avance de la evolución mal entendida no le haga pasar a la historia, esa reseña de la nostalgia que muchos escriben en letra minúscula y que muy pocos parecen conocer.

   Esta es, hermano, mi primera tirada en la procesión virtual que pretende ser "La Horqueta Digital". Aquí, rasearemos en busca de la Semana Santa que anhelamos, esa que conservamos impresa en el corazón, esa Semana Grande en que algunos –los menos– hemos convertido nuestras vidas, esa –en definitiva– por la que deberían palpitar aquellos que llevan a orgullo el ser cofrades en León, el ser papones.

   Pasa, no te quedes ahí. En este lugar donde el tiempo parece haberse detenido, sobre esta pantalla por la que navegamos en busca de sólo Dios sabe qué, nos encontraremos hoy, mañana, pasado... cuando tú quieras hablar y que te hablen de tu Semana Santa. Puede que seas papón, o leonés, o español, o humano... pero, si no es así, no te preocupes. Sé bienvenido a esta, tu casa.

   A priori, la tarea no es fácil. El bracero que te escribe, desea que aquí todos chupemos trono juntos, ya pujemos en punta de vara o en el lateral. Este humilde papón, sólo quiere colocar su mano sobre tu hombro para reflexionar, soñar, opinar, comentar, agradecer, reír, llorar... con nuestra Semana Santa, siempre ¡eso sí! desde el más profundo y absoluto respeto y consideración que merecen aquellos que son mis hermanos.

   Sea, pues, esta primera tirada un raseo sincero en homenaje a León y a su Semana Santa, tres golpes secos en la vara de nuestras conciencias que nos anuncian que el paso –"La Horqueta"– ya está en la calle. Arrimemos el hombro, que hay brazo para todos. Y levantémonos el capillo, que nos conozcamos. Pero no guardemos silencio. La procesión ha comenzado. ¡Buena puja, hermanos!


Lectura del Acta anterior