Vuelta a la realidad

«Soy un idealista. No sé a dónde voy,
pero sí sé que estoy en mi camino»


Carl Sandburg

   Con la Resurrección, el otoño cofrade invadió hasta el último rincón de la ciudad. Cayeron las hojas de couché de los escaparates, se apagaron los ecos de las marchas, las túnicas iniciaron su anual hibernación colgadas en los armarios y las imágenes sagradas regresaron a las hornacinas o a sus encierros de polvo y olvido. Atrás dejamos una nueva Semana Santa, otra Semana Santa más.

   Queda el regusto de los momentos vividos, la memoria que alargaremos hasta el próximo dieciocho de marzo, el éxodo hacia una tierra prometida que buscamos impenitentemente sin solución ni fortuna. Hemos vuelto a la realidad, es decir, a la nada. El globo de la participación que se hincha con la cercanía de los días santos explotó el Viernes y aquí seguimos los mismos, esos que anhelamos museo, imágenes en iglesias, cultos y actividades durante todo el año, casas de hermandad...

   Resurrección es caerse de la cama tras un sueño. Con sus defectos, sí, pero un sueño al fin y al cabo. La ciudad se vuelca con las procesiones pero les da la espalda a las cofradías el resto del año. Incluso muchos de los que visten túnica y gustan de ser llamados papones entran en una profunda amnesia de lo que son, de lo que representan. ¿Acaso nos estaremos engañando?

   Mucho ha ocurrido en esos diez días y en los anteriores. Bueno y malo. Y de lo uno y de lo otro hablaremos aquí, durante los próximos meses. Construir nuestra Semana Santa y sus cimientos vitales es una contínua tarea de todos, más allá de una frase hecha muy recurrida en saludas y presentaciones. Eso sí, de poco sirven las buenas intenciones de algunos si desde las jerarquías de cualquier tipo se continúa haciendo oídos sordos a la evidencia y al clamor de las opiniones fundadas. Mil semanasantas en una sola que iremos abriendo poco a poco, como si se tratara de matrioshkas.

   Que comience la cuenta atrás para el gran día. Y abramos, mientras tanto, la caja de los truenos.


Lectura del Acta anterior