De un tiempo a esta parte

De un tiempo a esta parte   Ave María Purísima.

   Sin pecado concebida.

   Vuelvo a confesarme, Padre, después de un cuanto tiempo alejado de este particular confesonario…

   Te he echado de menos, hijo; te he echado de menos… ¿Qué te ha pasado? ¿No te habrás alejado de la fe?

   No, no; vamos… no creo. Lo que pasa es que, entre unas cosas y otras pues no he tenido mucho tiempo libre, la verdad.

   Eso no es excusa…

   Ya, ya… Lo sé; y entono el mea culpa; pero tengo el firme propósito de que no vuelva a pasar, y de ser más constante acercándome a contarle mis pareceres.

   Bueno, hijo, eso está muy bien; esperemos que así sea. Y dime, ¿de qué te confiesas?

   Pues en esta ocasión, Padre, no vengo por nada en concreto, sino más bien para compartir con usted una serie de cuestiones a las que llevo dándole vueltas –examen de conciencia, ya sabe– desde hace ya algún tiempo.

   Comprendo, comprendo…

   Fíjese, Padre. Desde la última vez que vine a verle ha pasado la Semana Santa. Si se hace memoria se recordará como la lluvia deslució en buena medida los cortejos, aunque se pudo ver la reacción de diferentes cofradías ante un mismo hecho, y como unas salieron airosas –dignas al menos– y otras, sin embargo, no tanto, saliendo a la calle cuando quizás no fuera la mejor opción, provocando “carreras” con los pasos, problemas organizativos, desórdenes en el cortejo, …

   Bueno, hijo, quizás se arriesgaron pensando que era lo mejor, ¿no crees?

   Si no lo dudo, Padre, pero espero que esto sirva, al menos, para que si nos vemos otro año en una situación parecida –Dios quiera que no– hayamos aprendido la lección y obremos en consecuencia, aunque mucho me temo que…

   Bueno, bueno… Ya verás como sí. Hay que darle confianza a la gente…

   Ya sé como me dice, ya… Confianza… Como la que algunos le han dado al Santo Padre Benedicto XVI; ya el mismo día que fue elegido muchas fueron las críticas vertidas hacia él, sin dejarle siquiera comenzar su pontificado.

   Eso es cierto, hijo, aunque no hay que hacer caso tampoco. El Papa ha de seguir –y de hecho así lo hace– de su antecesor Juan Pablo. Fíjate que la mayoría de esas críticas provienen de sectores que, precisamente, se encuentran más distantes de la doctrina de la Iglesia…

   Ya, bueno… Pero aún así… En fin, esperemos que sea un buen Papa. A los católicos nos esperan tiempos duros. Pero es curioso que, en estas épocas en que –según dicen– se están quedando vacías las iglesias, las muestras de religiosidad popular cuenten con afluencias masivas de público. Fíjese en las procesiones de Semana Santa…

   Y no sólo en las de Semana Santa; cualquier romería cuenta también con cientos de devotos. Sin ir más lejos, no hace tanto que vino la Virgen del Camino a León, y tanto en la ida, como en la estancia y la vuelta, muchos fueron los fieles que la acompañaron…

   ¡Y un 10 para los Ayuntamientos del voto! Una organización exquisita, la apuesta por la música –la Agrupación de La Cena– acertada, los horarios cumplidos, los vecinos volcados, … Contrasta un poco con León capital, donde la organización no fue –al menos así lo veo yo– tan buena como en los pueblos.

   Bueno, pero seguro que pusieron toda la ilusión en ello.

   Sí, seguro que sí…

   Fíjate también en Corpus, hijo…

   Será en el Chico, porque el Grande parece venido a menos.

   ¿Por qué dices eso?

   No hay que ser un lince; las reformas promovidas desde el Obispado el año pasado no han cuajado aún en la sociedad leonesa. Menos fieles que de costumbre vi yo este año. Litúrgicamente será una procesión en toda regla, pero las bandas y los “santines” que faltan… se echan de menos, ¿no cree?

   Tampoco hay que ser así… Si desde el Obispado se toman unas medidas será por algo, ¿no?

   Será…

   Un poco de paciencia… seguro que se potenciará más en años venideros. En penitencia rezarás tres Padrenuestros, pidiendo al Sagrado Corazón de Jesús –ya que estamos en su mes– que nos ayude a mantener viva nuestra fe. Vete en paz.

   Amén.


Lectura del Acta anterior