Encuentros y desencuentros

    Ave María Purísima.

    Sin pecado concebida.

    Un mes largo va ya que no le visitaba, Padre, pero ya estoy otra vez aquí. De nuevo necesito que me ayude a orientarme; hay ocasiones en las que, por más que lo intento, no consigo entender lo que sucede en nuestro ámbito cofrade.

    Hay momentos en los que necesitamos reflexionar profundamente para llegar a comprender el porqué de una cuestión. Pero sé más concreto: ¿de qué te confiesas?

    Confiésome de haber estado hace poco menos de un mes en Jerez.

    Bueno, pero eso no es nada malo, ¿no? Ah… ya entiendo, ya… Lo dices por dejar desatendidos tus quehaceres cofrades en tu ausencia… No te preocupes, hijo; de vez en cuando no está de más desconectar un poco; además, así seguro que recobras energías para volver aún con más ganas. Jerez es una ciudad mágica, con sus caballos, sus coches y sus motos, su fino –sin pimplar demasiado, claro–, …

    Sí, sí; todo eso está muy bien, claro que sí… Pero es que yo fui a un Encuentro de Cofradías…

    Ah… a un Encuentro de Cofradías…

    Sí, Padre. Allí estuvimos casi setecientos cofrades de todo el Estado, intercambiando impresiones, conociendo gente nueva, conviviendo con la de siempre, aprendiendo de los ponentes, aportando nuestro escaso conocer, …; en definitiva, tratando temas entre todos que, de una u otra manera, son de gran interés para todos los cofrades, y por extensión, para toda la comunidad cristiana.

    Pues no tiene mala pinta, la verdad… ¿Ibais muchos de León? Allí estarían los responsables de la Semana Santa en la capital, ¿no?

    Claro, Padre. ¿Cómo iban a faltar el Secretario de la Junta Mayor, o el Coordinador, o el Delegado episcopal, o los abades de las cofradías? Allí se encontraban todos.

    ¿En serio?

    No.

   

    Era broma. Ni Secretario, ni Coordinador… ni nada. Un año más, lo de los leoneses fue más un desencuentro que un Encuentro. Pero bueno, tampoco crea que el resto de la comunidad cofrade les echa de menos, ¿eh?

    Ah, ¿no?

    ¿Cómo les van a echar de menos si ni siquiera les conocen?

    Bueno, bueno, … Yo lo dijo el Señor: “No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados”…

    Ya, Padre… Pero si yo solamente estoy describiendo.

    Pero de todas formas, la Semana Santa de León estaba representada.

    Eso sí es cierto… Allí estábamos los de siempre y uno más. Y, gracias a Dios, uno más se ha unido al grupo. Ojalá cunda el ejemplo y el año próximo seamos unos cuantos más.

    De todas formas, si no había más gente de León… seguro que es porque tenían otras ocupaciones…

    Seguro que sí…

    …O quizás, porque de nada les hubiera servido estar allí…

    …Aún más seguro que sí… Imagínese, Padre: nosotros, los leoneses, intentando aprender algo de los demás. ¡Pero si ya lo sabemos todo!

    Hay que ver cómo eres cuando te pones sarcástico.

    Es que uno se encab…

    ¡Oye!

    …se pone de mal humor, quiero decir. Nuestro orgullo en unas ocasiones, y nuestra ignorancia en otras, nos hace tirar para adelante con nuestras ideas sin mirar lo que tenemos al lado, metiendo la pata –con buena voluntad en algunos casos, no digo que no– desde el primer momento. Y todo por no mirar a nuestro lado.

    No sé yo que decir…

    Y lo que saca ya completamente de quicio a uno es aquello de: “es que eso es sevillano” o “hay que defender nuestras tradiciones”. ¡Qué sevillano ni que ocho cuartos! ¡Ni que Andalucía fuera el mismo infierno! ¡Qué tradiciones! ¡Si no sabemos ni lo que tenemos!

    Hombre, lo de León es lo de León, y hay que tirar por ello.

    Claro que sí, Padre; pero también hay que ir evolucionando y adaptaándose a las necesidades de cada momento; lo que no tiene sentido es hacer la guerra por nuestra cuenta, mirarnos al ombligo y repetir hasta la saciedad: “somos internacionalmente los mejores”. Digo yo que deberíamos ver lo que se hace en otros lugares, amoldar a nuestra idiosincrasia lo bueno, y evitar no traernos lo malo. Y un buen sitio para ello es precisamente un Encuentro. Iglesia somos todos, ¿no?

    En eso llevas razón, hijo… Reza, pues, en penitencia, un rosario a la Virgen –que para eso estamos en su mes– para que interceda ante Su Hijo y veamos todos la Semana Santa desde el mejor punto de vista posible. Y quizás asistir a los Encuentros sea un buen comienzo. Vete en paz.

    Amén.


Lectura del Acta anterior