| No lo encuentro |
Sin pecado concebida. Poco menos de un mes hace que no me confieso, Padre. Y si entonces me confesé por un Encuentro, ahora lo hago por otro. Y entre Encuentro y Encuentro, no me encuentro. No sé si me explico… Pues… la verdad es que no, hijo. Explícate mejor, anda. Vamos a ver… Sabe que se celebró un Encuentro diocesano de cofradías aquí en León, ¿no? No había oído nada, la verdad… Bueno, es que la difusión no fue tampoco muy amplia que se diga… ¿Y qué tal estuvo? Pues supongo yo que bien… ¿No participaste? Qué va… Ni yo ni ningún cofrade de a pie… Sólo podían asistir abades y secretarios, aunque había alguno más de la cuenta. ¿Y ni siquiera se cubrió la noticia? Peor me lo pone… No se nos permitió ni entrar… ¿Y eso por qué? No parece muy lógico… ¿El qué? ¿Que no asistan más que abades y secretarios, o que no permitan la entrada a los medios? ¿O ambas cosas? En cualquier caso, a mí no me diga, que sé menos aún que usted. Será que trataron temas de alta confidencialidad, secreto de sumario o algo parecido… Como en las películas, vamos… Metro Goldwing Mayer presents: “Cofrades acorralados” . ¿Se imagina? Bueno, bueno… menos guasa, que nos conocemos. Ya que no se entiende nada, y que no hay nadie que lo explique, pues usted dirá… ¿nos volvemos locos o nos lo tomamos con humor? No seas tan cuadriculado, hombre. Ya estamos… Probablemente habrá alguna razón de peso, hombre. Si se hace así será por algo… Si usted lo dice… Pero me sigue sin entrar en la cabeza que un hermano normal y corriente no pueda asistir a un Encuentro diocesano de cofradías. Y seguro que hay unos cuantos –a mí me salen muchos– a los que les interesa tanto o más que a algunos de los abades y secretarios… Puede ser, pero quizás no sea un Encuentro de Cofradías el sitio para ellos… Pues el de petanca no creo que sea. Quiero decir que si es sólo para abades y secretarios, pues… Pues que le llamen Encuentro de abades y secretarios, o de Juntas de Gobierno, como en Ciudad Real, pero no de Cofradías… Porque las cofradías –de vez en cuando viene bien recordarlo– las formamos todos, no sólo las Juntas de Gobierno, y menos aún los abades y los secretarios exclusivamente. Quizás éstos lo transmitan al resto de los hermanos lo sucedido, ¿no? Me da a mí que no… Pero aunque así fuera, ¿por qué tienen que oírlo a través de intermediarios y no a través de los propios ponentes? ¿O es que estos hermanos son menos que los otros? No, hombre, tampoco es eso. Si es que, en muchas ocasiones, hacer las cosas bien cuesta lo mismo –o incluso menos– que hacerlas mal. Hasta el Obispo dijo el año pasado que estaría bien que pudiera ir todo el mundo a este tipo de Encuentros… pero parece ser que ya se ha olvidado. Tampoco hay que ser tan pesimista, hombre. Puede haber mil razones por las que no se haya hecho así… Seguro, seguro… Lo que más rabia me da es que la idea es buena, hombre, muy buena; pero no se aprovecha como se debería. Seguro que hay hasta quien piensa que no es más que una reunión de “amigotes” que se juntan un día con la excusa de las cofradías para comer. Sería una gran exageración… Seguro que lo sería… Pero, mira, si en verdad tienes razón y realmente es bueno que el Encuentro se abra a todo el mundo, reza en penitencia un Padrenuestro para que el Espíritu Santo haga que así lo vean los organizadores. Y si es así, quiera Dios que el año que viene sea una realidad. Vete en paz. Amén. |