Mi casa (de hermandad)

Ave María Purísima.

Sin pecado concebida.

Verá, padre… hace un año que no me confieso…

A rajatabla llevas el mandamiento de la Iglesia…

No es eso, hombre, es que… tiene uno mil cosas que hacer, y claro…

¡La falta de tiempo! ¡No me digas más! Ay, ay, ay… Este mal que tanto aqueja a nuestro mundo… y esta excusa que utilizamos cuando más nos conviene…

Pero…

No importa, hijo. Dime, ¿qué te trae por aquí en esta ocasión?

Pues verá… No quería pasar por alto lo de la casa de hermandad de Angustias.

¿El hogar del cofrade?

Otro…

Ah, sí… Ya me acuerdo… Algo leí en el periódico. Pero eso es bueno, ¿no?

Hombre, habrá quien piense que no, pero desde mi punto de vista es una de las mejores noticias de nuestra Semana Santa en muchos años.

Dejando al margen la Declaración de Interés Turístico, ¿no?

Claro, claro… Dónde va a parar.

Pero, entonces… ¿qué es lo que te preocupa?

Preocupar quizás no sea la palabra, padre, pero me inquieta el uso que se le pueda dar.

¿El uso?

A ver si me explico. Es ésta una apuesta demasiado importante, no sólo para la Cofradía, sino para toda la Semana Santa leonesa. La casa de hermandad está llamada a ser un punto de inflexión, a marcar un antes y un después, y me asusta pensar que no se “explote” al máximo.

Ya…

Bien es cierto que comenzó con una serie de actividades, y que de cara al verano se hicieron más cosas, incluso está abierta a menudo. Pero quizá sea necesaria una vuelta de tuerca más para que cuaje…

Pues para empezar, no es poco.

No lo es, no; pero como no entre con fuerza, va a costar que los hermanos se hagan a ella… Y es una buena ocasión, además, por ser la primera, para que sirva de ejemplo a otras cofradías. Pero necesita más “vida”.

Pues, aunque yo no la conozco, por lo que me han dicho está pero que muy bien… ¿Tú has ido por allí?

Sí, un par de veces…

Aham…

Y sí, es cierto; ofrece muchas posibilidades.

Pues yendo “un par de veces” con todo lo que lleva abierta, no se contribuye mucho a que haya “más vida”, ¿no crees?

Tiene razón, padre. Quizás no me doy cuenta de que no es una casa cualquiera. Es mi casa. Mi casa de hermandad. Y es en casa donde se hace vida. Es más, hay quien dice que puede llegar a convertirse en un lugar casi exclusivo de algunos grupos de la Cofradía…

¿Y a ti te lo parece?

Pues… podría llegar a suceder.

¿Y la solución?

No lo sé.

Te daré una pista: Si algo no quieres que suceda, trata de evitarlo.

Eres tú, junto con el resto de hermanos, quien tiene la posibilidad de decidir qué camino ha de seguir la casa de hermandad. Y conforme a ello, actuar.

Qué digo yo, padre… Ya que no la conoce, le invito a tomar una ‘cervecita’… ¿Qué le parece?

Pídele a Dios que nos ayude a que la casa de hermandad sirva, realmente, para lo que fue diseñada. En penitencia, reza una Salve a la Virgen, que acaba de ser ascendida en cuerpo y alma al cielo. Mañana a las ocho en punto. Vete en paz.

Amén.


Lectura del Acta anterior