¿Quieres pujar, hermano?

   Tú, que esperas impaciente la tarde del dos de abril, que ansías descolgar la túnica o el uniforme del armario y probártelo por si este año hay que hacer algún arreglo. Tú, que sueñas al compás de músicas procesionales con capirotes alzados sobre el gentío, con nubes de incienso que perfumen tu alma. Tú, que deseas hundir el hombro en la almohadilla, que prefieres abandonar la cruz de la infancia en el desván del recuerdo. Tú, que contemplas cada paso, cada papón, cada Cristo, cada Virgen alzado en la tribuna del bordillo, rendido ante una nueva e incipiente primavera. Tú, que vives una y otra Semana Santa, contando los días que separan el Domingo de Resurrección del próximo Viernes de Dolores. Tú, que lloras en soledad la ausencia de quienes te acompañaban cada año, de los que ya no están. Tú, que te emocionas con sólo oír dos palabras, con escuchar un sonido, con embriagarte con el aroma de la eternidad. Tú, que oteas la vida indeciso por callar cuando deberías hablar, por opinar con tu silencio y tu renuncia. Tú, que cruzas los brazos a la espalda esperando la llamada de otro bracero, esperando poder aportar tu esfuerzo, tu dedicación, tu sensibilidad... a la grandeza común de todos y cada uno, a la Semana Santa...

   ¿Quieres pujar, hermano? Porque, si así es, aquí hay un brazo libre. No necesitas experiencia, ni figurar en lista alguna, tampoco pertenecer a una cofradía. Tan sólo cuidar las formas, entendiendo que debemos trazar unos límites para no vulnerar los sentimientos del prójimo. Queda, pues, aquí, la almohadilla imaginaria donde exponer tu punto de vista, tu parecer, tu forma de entender la Semana Santa. Compártela, no la escondas. Así –entre todos– conseguiremos hacer de "La Horqueta Digital" un verdadero ejercicio de libertad, un auténtico instrumento para el pensamiento, un necesario puente hacia nuestro futuro.

Tu Bracero Mayor

Lectura del Acta anterior