| Bandas, bandas, bandas... |
Uno de los debates más habituales en “Ruegos y Preguntas” tiene como protagonistas a las bandas leonesas. Quizás por ello se hace necesaria una profunda reflexión; reflexión para la que –sin ánimo de ir contra nada ni contra nadie– se avanzan a continuación algunas de las ideas que nos pueden dar la clave sobre la situación actual de la música cofrade leonesa. Es por todos sabido que en la última década ha sucedido un fenómeno “boom” en España con respecto a la formación de Bandas de Cornetas y Tambores o Agrupaciones Musicales. El avance de los tiempos, la ruptura de barreras y de distancias, nos ha acercado una cultura musical hasta hace poco desconocida y que con el paso de los años y respecto a un mismo origen, había evolucionado de diferente forma a como lo hizo en nuestras tierras. La sencillez de la música cofrade hasta entonces interpretada y la lenta evolución, nos lleva, tras escuchar los acordes de la banda de la Tres Caídas de Triana, las Cigarreras, el Sol, las Agrupaciones Musicales Virgen de los Reyes o la Estrella de Dos Hermanas, y un largo etcétera, a que un grupo de inquietos papones quisiéramos “imitar” aquello que tan bien sonaba. Descubrimos entonces ese “mágico” estilo de la Policía Armada de Sevilla o el de la Guardia Civil, estilos polifónicos –para los que no conocen los entresijos de la música cofrade–, en Cornetas y Tambores y en Agrupación Musical. Muchos nos dimos cuenta de la ridícula interpretación de marchas que, tras llegar las originales a nuestros oídos, estábamos nosotros realizando, tocando tan solo alguna parte de ellas, suprimiendo armonías y voces, o intentando tocar con una corneta algo que era imposible hacer sonar, pues era una parte de una marcha de Agrupación. Esa era la evolución de la música cofrade que, años ha, de alguna manera había llegado a León “infectada” de unos sones corruptos del sur. Y nos involucramos en ese complicado estilo que tanto trabajo costó aprender. Ese estilo en el que hoy en día se sigue aprendiendo y que -crean los lectores– tanto esfuerzo cuesta sacar adelante. Aquellos inquietos papones que querían evolucionar, poco a poco lo fueron consiguiendo, y aquella eclosión de bandas trajo consigo la creación de formaciones musicales de carácter independiente, no asociadas a ninguna hermandad, bandas como la del Santísimo Cristo de la Victoria, Santa Marta y Sagrada Cena o la del Santísimo Cristo del Calvario, por poner ejemplos de nuestra ciudad, pues es este un fenómeno que se da –en mayor o menor medida– en toda España, y son muchas ya las formaciones de este tipo. Si nos paramos a pensar el porqué de esta tendencia hacia las bandas independientes, habría que reparar en que, en primer lugar, los componentes de estas tres bandas leonesas han sido en su mayoría miembros de bandas de cofradías, bandas que junto con los montadores (aunque no en las 16 cofradías), son los hermanos que mas horas le dedican a la Semana Santa durante todo el año, pues rara es ya la banda que descansa mas de dos meses en su quehacer. Y esos dos meses se dedican a preparar alguna que otra cosilla. Todo el año ensayando, preparando marchas, trabajando por el bien de una cofradía o hermandad, asistiendo no solo a las procesiones, sino también a tomas de posesión, a celebraciones y a otros muchos actos, y el día que les pasa por la cabeza evolucionar, los toman a cachondeo. De hecho, para las cofradías eres la banda: sí, tocan bien, les veo de año en año; pero ¿se preocupan de si la banda ensaya?, ¿de si lo hace mejor o peor? No; no les importa, las bandas son “cargas” en la cofradía. Sí, esa cofradía para la que se han dejado el alma todo el año, e incluso han ayudado un año sí y otro también en el montaje de la procesión, pues los músicos aman tanto la Semana Santa que les falta tiempo para acudir a cualquier llamada de la cofradía. Todo el año haciendo lo que les gusta –sí–, con su frío, con su calor, con su aire, con sus problemas, con sus discusiones, con sus acaloramientos, …, pero con el afán de mejorar por el bien de la Semana Santa y de la propia cofradía, claro está. Pero, como decíamos, llega un día en que les cortan las alas y no les dejan evolucionar, pues no permiten cierto instrumenta,l o no dejan montar un tipo de marcha, o no aceptan un contrato cuando se necesita dinero para instrumental, o si se firma, el dinero que gana la banda no se invierte en mejoras para la propia banda, y lo que es peor, el día que actúa la banda en un certamen importante, los responsables de la cofradía se quedan de comilona y se les olvida llevar el “guión” o el “banderín”. Hace once o doce años quisimos, en nuestro afán evolutivo, sacar un uniforme para Corpus o para otros actos, pues ya empezábamos coincidir en algunos certámenes con bandas de toda España, y nos resultaba ridículo ir con un simple pantalón negro y una camisa, cuando el resto llevaban su uniforme correspondiente. Eso también se nos negó, aunque años después –como todos hemos podido comprobar– se llevó a cabo. Varios hermanos, que llevábamos años trabajando por nuestras cofradías todo el año, coincidimos en estos problemas y nos lanzamos a la aventura de intentarlo por nuestra cuenta. Así se hizo y, obviamente, procesionamos de uniforme, pues ya dirán los lectores como va a vestir una banda independiente… ¿o nos ponemos túnica y capillo? Y siendo así, ¿de qué color? Aquellos músicos que quieren –y no son pocos– se ponen túnica y capillo cuando se visten como papones; la mayoría nos sentimos papones, y hacemos penitencia detras de nuestro Cristo o de nuestra Virgen, aunque de eso no se entere nadie. Cuando se visten como músicos, lo hacen sin ningún afán de protagonismo, -que nadie se equivoque–; no se nos olvide que en el banderín y en el corazón de todos, lo que primero se encuentra es nuestra mi ciudad. ¿La Semana Santa de León? Pues nos ha hecho de menos y nos ha ninguneado; ¿que vamos a opinar? Ahora bien, siempre que nos preguntan, ¿que tal la Semana Santa de León? Siempre suele escucharse lo mismo: ACOJONANTE. Estas líneas pueden ser firmada por muchos; algunos se han unido y han formado dos nuevas bandas –que se añaden a la de quien suscribe– y que conforman el panorama de la música cofrade independiente en León. Otros se están dando cuenta ahora, y otros muchos nunca darán el paso hacia este tipo de bandas. Tan respetable es una banda como otra, sea la que sea. Hay sitio para todos, no nos molestamos unas a otras y creo que mayormente todos estamos a gusto donde procesionamos. Por tanto… ¿para qué tanta polémica? |
Alejandro Santos Vaquero
Director Musical de la Banda de Cornetas y Tambores
"Santísimo Cristo de la Victoria" de León