Carta a los Reyes Magos

    Queridos Reyes Magos:

    La verdad es que no he sido muy bueno este año –para qué nos vamos a engañar–, así que no voy a pediros nada para mí. Pero como son muchos los que sí se han portado bien, y teniendo en cuenta que compartir es de buenos cristianos, me voy a permitir escribiros una lista de peticiones que serán provechosas para mucha gente. Al fin y al cabo, de eso se trata, ¿no?

    Tampoco quiero abusar, así que daré por perdida la batalla, y no pediré ni un Museo de Semana Santa, ni una Junta Mayor competente, ni un Ayuntamiento al que le importe esto, ni que los jóvenes tengan cabida en la toma de decisiones, ni que hombres y mujeres tengan los mismos derechos de una vez por todas, ni ninguna otra cosa que sea tan difícil de conseguir.

    Antes de empezar, quiero dejaros bien claro que si en algún momento os parece que alguna de mis peticiones puede resultar ofensiva, no es esa mi intención. Estamos en Navidad, y en este tiempo todo es paz y amor, ya me entendéis.

    Y también quiero que sepáis que toda la lista que viene a continuación es sólo para “algunos”, por lo que si –por un casual– alguien lee esta carta y se siente molesto, os ruego le hagáis ver que, precisamente él, no se incluye en esos “algunos”, sino que todo es una interpretación errónea suya.

    Y por último, como todos los años, os agradezco vuestra labor. Mientras todos descansamos, vosotros trabajáis como el que más –y tal y como están las pensiones, a ver quien se jubila…–; y seguro que no tenéis, ni siquiera, un buen Convenio Colectivo. Gracias de todo corazón. Ahí va mi lista:

    - Unos cuantos diccionarios, para que algunos abades, seises y asimilados puedan por fin aprender lo que significan términos como democracia, libertad de expresión, o elecciones .

    - Unos cuantos “juegos completos” de cuerdas vocales, para que algunos hermanos, a la hora de la verdad –por ejemplo, en las juntas generales– puedan hablar y decir lo que piensan. Parece que se les estropean ese día, y que sólo les funcionan las manos para aplaudir cuando el apuntador lanza el grito de guerra de ¡qué sea enhorabuena!

    - Unas cuantas brújulas, para que algunos sepan hacia donde queda el norte. Hay quien no separa la suya de los imanes.

    - Unas cuantas guías sobre el Carnaval, y también sobre las Fallas, para que algunos tengan bien claro aquello que no ha de ser la Semana Santa.

    - Unos cuantos archivadores, para que algunas cofradías puedan guardar bien su documentación y no se pierda su historia. Así, las generaciones que vengan detrás podrán conocer lo que han hecho sus predecesores.

    - Unos cuantos ejemplares de la Enciclopedia de la Semana Santa de León, esa gran obra que falta por escribir, para que algunos de los encargados de la sección cofrade en los medios de comunicación lo puedan utilizar de referencia. Hay que ver la cantidad de errores que algunos cometen…

    - Unos cuantos planos donde vengan marcadas las iglesias, para que algunos hermanos –y seises, y abades– sepan donde pueden ir a misa todos los domingos del año y rezar a aquellas imágenes a las que tengan más devoción (si tienen suerte y están al culto, claro).

    - Unas cuantas copias de las imágenes que salen en procesión, para que cuando llueva, no se estropeen las buenas. Tampoco pasaría nada si algunas de esas imágenes originales se pierden por el camino…

    - Unas cuantas orejeras, para ponérnoslas en algunos conciertos de nuestras queridas bandas. Para el frío, claro.

    - Unas cuantas agendas, para anotar los días en que haya actos cofrades. No es necesario que venga todo el año –así, además, ahorramos costes–; con los últimos días antes de Semana Santa es suficiente, porque el año y la Cuaresma parecen ser demasiado cortos, y todo se concentra en los últimos días y a las mismas horas.

    - Unas cuantas gramáticas, para que podamos ser capaces de leer sin mayores problemas las barbaridades que escriben algunos seises; los que casi no son capaces a redactar cinco renglones seguidos con cierta coherencia. ¿No sé supone que son los más preparados?

    - Unos cuantos manuales de legislación, para que algunos puedan, por fin, modificar sus estatutos y adecuarlos a nuestro tiempo. Los de algunas cofradías dan vergüenza ajena.

    - Unos cuantos ejemplares de la Teoría de la Relatividad de Einstein, para que a algunos, aunque no los entiendan, les suene lo de relativo y no quieran imponer por razones o por… sus teorías.

    - Unas cuantas calculadoras, para que algunos puedan hacer mejor sus cuentas. Vamos, para que no haya muchas más almohadillas que braceros, o gastos que ingresos, o para ver a cuanto toca este año la cuota extra .

    - Unos cuantos ajos, porque algunos los comen muy a menudo. Ya sabéis lo que dice el refrán: el que se pica…

    - Y, sobre todo, mucha paz, felicidad, salud y amor para todos. Que falta nos hace.

    Y nada más, Majestades; con esto será suficiente por un tiempo. Y no hace falta que lo traigáis todo ahora; supongo que la cuesta de enero también os afecte a vosotros, así que si no podéis con todo, dejad algo para los próximos meses. Total, llevamos mucho tiempo sin ello, así que por un poco más…

    En adelante intentaré portarme mejor y así, el año que viene, ya os podré pedir algo para mí. Mientras tanto, intentaré disfrutar lo que pueda de todo lo que os he pedido.

    Muchas gracias anticipadas por vuestra amabilidad.

   Auguro Discordia

Lectura del Acta anterior