| Menos primos y más hermanos |
Recientemente he leído con pena diversos enconamientos en una histórica cofradía leonesa de la cual no soy hermano. Parece ser que hubo una junta reñida que terminó en una votación de seis hermanos seises a favor de un candidato y cinco en contra. Hasta aquí todo podría considerarse como una legitimidad democrática de una mayoría simple. Pero todos sabemos que no es así, porque todo el sistema cofrade leonés está viciado en origen. Y este origen sigue viciando reformas quiméricas de estatutos que tan sólo perpetúan la realidad cadavérica de nuestra semana mayor como el caso de la última hermandad que ha emprendido tan alta empresa. Para ello me remitiré al funcionamiento de una hermandad foránea de la que soy hermano. 1. Convoca un cabildo general con el fin de preparar la salida procesional. 2. Convoca otro cabildo en mayo con el fin de evaluar la salida procesional y los actos propios de la Semana Santa. 3. Convoca un último cabildo a finales de año con el fin de auditar internamente las cuentas. 4. Convoca cabildo extraordinario cada cuatro años con el fin de votar las candidaturas. Éstas deben ser presentadas en lista cerrada, y cualquier hermano –mayor de edad– puede formar parte de una candidatura. Estas deben presentar su programa de gobierno para el cuatrienio con antelación y en ellas deben figurar los cargos de la hermandad (desde el Hermano Mayor hasta los ayudantes de custodios). 5. Debe colaborar con una parte del presupuesto con el obispado y con obras sociales por medio de la orden y convento donde está radicada o por cuenta propia. 6. Contrata excelentes bandas «de uniforme» para hacer de su procesión una sinfonía evangélica de pasión. 7. Los capataces de cada paso son elegidos por los hermanos portadores de paso y deben ser refrendados por la Junta de Gobierno. Estos establecen los turnos de carga y los ensayos –obligatorios– de los hermanos de paso. 8. Celebra diversas fiestas en honor de sus titulares. Hasta cuatro a lo largo del año (Cuaresma e imposición de ceniza, domingo anterior al Domingo de Ramos, septiembre y diciembre) con gran afluencia de hermanos. Estas festividades se acompañan de sacramentales como la imposición de ceniza, besamanos, besapiés… y por supuesto el sacramento solemne de la Eucaristía. También colabora activamente en fiestas de la orden religiosa a la que está adscrita, hasta el hecho de recuperar procesiones de gloria. Mantiene buenas relaciones con el Obispado y con una Casa de la Iglesia abierta a los cofrades con gran acierto por el obispado, sin distinción, desde su construcción e inauguración. 9. Tiene alquilado un local como Casa de Hermandad que abre dos horas y media diarias durante todos los días excepto los domingos. En ella se hace especial hincapié en la formación del grupo joven. 10. Cualquier inversión económica considerada como fuerte es sometida a votación en cabildo general. 11. Ha habido problemas, algunos de ellos han terminado en juzgados, pero siempre se ha mantenido transparencia por parte de las juntas de gobierno. 12. Se exige una pequeña formación religiosa a los nuevos hermanos y también se exige un juramento público de las reglas de la hermandad y del Credo Católico, conformes al Derecho Canónico. Esta hermandad no es sevillana; ni siquiera andaluza. Radica en una de las capitales históricas este viejo Reino de León o País Leonés. Presento esta docena de ámbitos y ruego se compare con las actuaciones de nuestras juntas de gobierno. Dista mucho. Una junta de gobierno que actúa como una «merienda de negros» (y no me refiero a ninguna raza humana) para elegir a los cargos de una cofradía –me da igual la que sea– no es democrática. Vayamos al tema de dineros y de bandas. Recientemente una cofradía leonesa de la que soy hermano ha gastado –según se dice– unos cuantos miles de euros en restaurar un retablo, del cual ni siquiera parece que sea propietaria. No ha habido consulta alguna a los hermanos para efectuar ese desembolso ni de otras alternativas y costes de las mismas a la restauración. Están negando sistemáticamente un estudio serio del dinero gastado en bandas propias –las cuales en nuestra ciudad son pésimas– y afirman que sería inviable económicamente el contrato de bandas (cuando las independientes se han ofrecido a tocar gratis y han sido humilladas en numerosas ocasiones). Afirman que las bandas independientes no pueden desfilar por culpa del uniforme. ¿Acaso un hábito no es un uniforme? ¿No han cambiado sustancialmente los tronos y las imágenes? ¿Dónde está la dignidad? Porque la Procesión de los Pasos no puede ser digna cuando una parte nada desdeñable de ella no lo es: la música. Y no hablemos de la mayoría de las demás. Las cofradías de Santa Nonia debieran darse cuenta de lo siguiente: están ensayando cerca de cinco bandas –seis hasta hace poco– de diferentes instrumentos con unos resultados estruendosamente malos. ¿No se podría realizar una extraordinaria agrupación musical mixta autónoma ligada a las dos cofradías? Sólo tendrían la obligación de tocar en las procesiones organizadas por las dos cofradías. Podrían hacerlo de uniforme y sus miembros sólo tendrían la obligación de ser hermanos de alguna de las cofradías de Santa Nonia. Estarían regidos por una junta musical, similar a la Junta de Iglesia, en lo relativo a la organización de los actos propios. Pero en lo demás (uniforme, música, ensayos, disciplina…) se regirían como una banda independiente. ¿Por qué no hablar del Domingo de Ramos en León? Este día se debiera celebrar la única procesión que litúrgicamente se debe hacer. Somos muchos los que creemos que el Obispado debiera acelerar los trámites para permitir realizar una magna salida procesional desde una insigne parroquia de la capital ese día para promover una inauguración solemne de la Semana Mayor en la que los protagonistas sean nuestros niños y jóvenes así como el Obispado, el Cabildo y la ciudad. Para ello se requiere un paso de misterio de gran calidad llevado a hombros, una hermandad nueva que organice la salida con ilusión y ganas, colaboración de las instituciones eclesiásticas… Recuerdo además que es en este día de Palmas cuando las televisiones públicas y privadas retransmiten para todo el país las primeras salidas procesionales que son el pórtico de las diferentes pasiones españolas. En nuestro caso, la procesión de las palmas se puede calificar de dintel carcomido. Los braceros estamos llevando los pasos como sacos sin sentimiento. Recuerdo la lección de puja dada por los hermanos de La Bañeza el Sábado de Pasión en la Semana Santa pasada. La formación cofrade brilla por su ausencia porque la mayoría de los consiliarios no han movido un dedo para ayudar a los jóvenes cofrades. Y no digamos del Obispado, que organiza cónclaves en hoteles para directivos de cofradías para estoquear la Semana Santa , «a puerta cerrada». Eso sí, el Consiliario General bendice extraños locales donde se afirma que «se pactará con el diablo», aunque no aparezca por una de las principales funciones de la hermandad a la que, en teoría, debiera servir: el besapiés y otros cultos. Una cofradía leonesa muy histórica incorporó a las mujeres no como meras hermanas sino como hermanas de pleno derecho, tal como afirma el Código de Derecho Canónico de mil novecientos ochenta y tres. Fue un paso arriesgado, quizás calculado con el fin de no sucumbir. Los únicos cálculos que hoy en día hay que hacer son los marcados por el Código de Derecho Canónico: incorporar a todos los bautizados como miembros de pleno derecho –con independencia de su sexo–. Otra cosa es que se pueda reglamentar interiormente el papel de los hermanos, siempre respetando la norma suprema del Código de Derecho Canónico. Son pocas las cofradías que han incorporado a la mujer a sus juntas de gobierno, y menos las históricas. ¡Ah! Hablando de bandas y uniformes: las cofradías históricas han tenido hermanas en la antigüedad. Si hay que acudir a la historia, pues acudimos junto con el Código de Derecho Canónico y tiramos para adelante con todas las consecuencias. El papel del obispado, a mi juicio, está siendo deleznable. Cuando se consiente una alegalidad de manera manifiesta, se podría estar cayendo en una ilegalidad. El canon 317 parece aconsejar que el presidente de una asociación pública de fieles (nombre oficial de la mayoría de cofradías y hermandades para el Derecho Canónico) sea elegido por la misma asociación, aunque luego deba ser confirmado por la autoridad eclesiástica correspondiente. Con el sistema que tenemos de elección en León no es posible ni siquiera planificar porque uno o dos años no son nada para ningún mandato. Eso sí, formemos en liturgia a los jóvenes. Que yo sepa la palabra liturgia tiene un hondo significado de “vida según el Espíritu”. Yo no la veo en nuestro mundo cofrade y menos en la labor de los encargados espirituales, la mayoría de los consiliarios plantean como algo negativo la existencia de una cofradía en su parroquia, cuando en la actualidad sería prácticamente el único medio de acercar a la gente joven en las parroquias envejecidas del centro de la ciudad. Convendría solemnizar las misas parroquiales dominicales con el fin de establecer nexos con los actos de las hermandades penitenciales y éstas adoptar compromisos con la parroquia y permitir el uso de distintivos en dichas misas (medallas para los hermanos, guiones…) Una vez hecho el paso litúrgico de la Eucaristía –fuente y vida de todos los cristianos– se establecería el siguiente paso: apostolado social de las cofradías. Además se ha sacado un decreto (más bien decretazo) que impide crear nuevas cofradías con un espíritu totalmente canónico. Podríamos hablar de este decretazo episcopal. Se habla, por ejemplo, de sede social. Siempre se ha hablado de sede canónica refiriéndose a la parroquia en cuestión, porque una sede social puede ser un bar o un local alquilado o comprado por la hermandad. Parece que el propio obispado quiere que caigamos en las reiteradas acusaciones de que las cofradías tan solo ejercen de asociaciones civiles. Y encima lo refrenda con ese decretazo que poco o nada tiene que ver con la rica vida que debieran tener nuestras cofradías. Y ya no hablemos del Ayuntamiento o del Museo de Semana Santa. Al fin y al cabo, León tiene tradición de transexuales y arte contemporáneo para permitirse un precioso MUSAC, pero no, no tiene tradición de Semana Santa. Habría que mandar al Mercado de Ganados a cierto ganado incompetente. ¿Para qué sirve el personal municipal ligado a la Semana Mayor ? ¿Para lo de Fitur? No señores, ya está bien. Además el obispado consiente que unas imágenes bendecidas por la jerarquía eclesiástica y sentidas por el pueblo, aunque en algunas de ellas su calidad sea ínfima, estén en condiciones deplorables. ¿Y la Junta Mayor? Nada de nada, prefiero no hablar. Porque se podría pensar en asesorar para la elaboración de pasos con técnicos: teólogos, artistas, economistas y cofrades. Ni nadie asesora ni se deja asesorar. ¿Qué decir de los miles de programas editados por quinientos patrocinadores? Pésimos, llenos de errores y parcos en sentimientos. Los programas no son más que el reflejo de los pasos y de la propia institución: ni asesoría ni sentimiento ni economía… La mayor parte de las obras de la Semana Santa de León de los últimos veinte años se podría concebir como el despropósito del arte religioso. Se da una circunstancia: la mayor parte de las imágenes titulares no están al culto o bien están al culto en iglesias foráneas a la capital. Si se quiere potenciar la devoción, ¿qué menos que permitir que las imágenes titulares se entronicen en las sedes canónicas –que no sociales–? La cuaresma leonesa es un desierto, pero un desierto que requiere de nuevos brotes litúrgicos: quinarios, triduos… que no debieran concentrarse en la última semana. Si hubiera una delegación pastoral o secretaría ligada a nuestra semana mayor se podrían establecer cultos para las imágenes desde la primera semana de cuaresma. Además los escasos cultos que hay debieran modificar algunas de sus palabras cargadas de antisemitismo y acercarse mucho más a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II. La devoción no está hecha en León, se hace día a día, Cuaresma a Cuaresma. No quiero decir que mi hermandad foránea –la cual cada día hago más propia– sea la mejor, pero funciona de una manera, cuanto menos, transparente. ¡Sí!, y con muchas cosas copiadas de Sevilla. Con el fin de solucionar problemas estructurales de nuestra semana santa propongo las siguientes tres actuaciones, que considero urgentes: 1. Reelaboración de un directorio legal canónico para hermandades elaborado por juristas –eclesiásticos y civiles– de diferentes ciudades españolas que reflejen una clara voluntad de democratización de las cofradías, formación cofrade, sedes canónicas, consiliarios, juntas de gobierno, juventud, liturgia, actos, pasos… Esto supondría la desaparición del actual decretazo episcopal, que tanto daño está haciendo en nuestra vida cofrade. 2. Creación del Patronato de la Semana Santa Leonesa con unos fines claros y una composición que deberá tener miembros permanentes y otros electos por los cofrades del seno de las respectivas cofradías de acuerdo con el número vigente de hermanos y hermanas. Entre los fines estarían los de crear un museo de nueva planta siguiendo el maravilloso modelo de la inocentada, junta de consiliarios de cofradías, contratación de bandas de música, promoción de la Semana Santa , coordinación de actos, carrera oficial, labor social conjunta, promociones de artículos de venta, pregonero solvente y reconocido… Esto implicaría la eliminación de la Junta Mayor de Semana Santa. Sus miembros no cobrarán nada, excepto los técnicos que elaboren trabajos contratados. 3. Creación de una secretaría en el Obispado dependiente de la Vicaría General que agilice las relaciones entre cofradías y obispado con el fin de facilitar la creación de nuevas propuestas y remodelación de las ya existentes. Esto no implicaría nada negativo, ya que las relaciones entre obispado y los hermanos de las diferentes hermandades son prácticamente inexistentes. Sólo añado una cosa más: se puede hacer todo esto y basta con mirar los doce puntos señalados. Y rebelarse, democráticamente, en las juntas generales anuales. Que al menos una vez al año no escuchemos rebuznos y sí palabras para ser menos primos y más hermanos. Este artículo no carga contra personas, pero sí contra acciones de determinadas personas, que a mi juicio, enturbian lo que conmemoramos en Semana Santa y en cada Eucaristía: la Pasión , Muerte y Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo. |
Alejandro J. García Montero
Papón y Licenciado en Teología