Hermano, por la NO presente te convoco

   Una preocupación constante dentro de nuestras juntas de seises es la puesta en marcha de nuevas iniciativas y la posible repercusión que puedan tener entre los hermanos, hecho que a veces sirve para frenar cualquier actividad. Cuando una cofradía se lanza a realizar algún acto también cabe la posibilidad de no convocar a los hermanos o no dar la publicidad idónea en todos los medios de comunicación. A continuación analizamos una situación concreta para, finalmente, obtener unas conclusiones generales.

    Durante los cuatro sábados de Febrero una Hermandad capitalina organizó unas Jornadas Culturales. La propuesta en cuestión, interesante y sugerente donde las haya, contaba con una serie de actividades que analizaron a fondo diversos matices de especial relieve dentro de nuestra Semana Mayor: la situación actual de la misma, una visión histórica anterior al Concilio tridentino, la música y la imaginería actual. Temas de gran interés a los que todos deberíamos de prestar atención porque en nuestras manos está concienciar e iniciar una renovación dentro de la Semana Santa , que aunque “la mies sea mucha y los obreros pocos” no podemos permanecer en el limbo, porque de lo contrario seguiremos ese camino que nos aleja de esto que llamamos Semana Santa.

   La aceptación que tuvo entre los hermanos se podría decir que fue nula. Una causa, como se comentó en la primera mesa redonda , puede ser la pereza de los hermanos. Pero hay que tener en cuenta otro factor: si convocando a los hermanos, el número de asistencia puede ser bajo, no avisándoles el resultado tiene que ser estrepitosamente negativo. Si bien es cierto que la primera mesa redonda se había reseñado en un periódico que llega todas las semanas a nuestras casas – cuando llega - y en la red, tanto en la web de la Hermandad como en este medio. Pero hay que tener en cuenta que un porcentaje muy alto de la población aún no dispone de conexión a Internet, por lo que a veces es difícil, que llegue a sus oídos los actos programados. Es verdad que la correspondencia supone un gasto considerable para las Cofradías. Pero resulta paradójico que la Hermandad en cuestión – aunque hay que reconocer que esto podía haber pasado en cualquiera de las 16 cofradías - había enviado, tan solo unos días antes, una convocatoria a todos los hermanos anunciando una Junta General Extraordinaria. Por lo que, ¿cuál es el problema para no informar a los hermanos? ¿Qué se organizan las cosas con excesiva premura? Quizás.

   Como unas cosas llevan a otras, el hecho de concurrir una minoría hace, en parte, deslucir conferencias excepcionales como la de D. Antonio Trobajo, o simplemente las mesas redondas donde se trataban importantes asuntos concernientes a nuestra Semana Santa, donde a la par se daban posibles soluciones. Aquí entra en juego también el lugar idóneo para llevar a cabo estos actos, sabiendo que la participación de los hermanos puede ser baja más lógico es elegir un espacio más o menos reducido, en el que no se note tanto la falta de público y en caso de mediarse o incluso llenarse el aforo, dejará en buen lugar a la entidad organizadora y una grata impresión y satisfacción a los invitados.

   Finalmente se puede concluir que ese desinterés general no solo está encarnado en los hermanos sino también en los directivos de las cofradías. Es un número muy reducido el directivo que se interesa por cualquier acto que se lleve a cabo que no sea de su cofradía – y eso si acude a los propios de su cofradía . Este es un tema preocupante, puesto que las juntas directivas por su cargo deberían de tener unos amplios conocimientos acerca de todo lo que atañe a la Semana Santa y lamentablemente la mayor parte de las veces no es así. Fruto de esta situación son las tropelías que podemos ver, escuchar o leer y que evidentemente redundan negativamente en el amplio campo que puede abarcar la palabra patrimonio dentro de nuestra celebración pasional..

Eduardo Álvarez Aller

Lectura del Acta anterior