Genarón, Genarón, vaya resacón |
Ya acabó la Semana Santa , ya quedaron lejos los sonidos de cornetas y el penetrante olor a incienso, los golpes secos del hermano mayor al llamar al paso y el triste y sobrio rasear de los pasos a horqueta. Ojalá todos hayamos disfrutado de estas fechas de una manera sana y acorde con ellas, haciendo lo que más nos gusta y ensalzando la pasión, muerte y resurrección de cristo de una manera excéntrica a ojos de algún profano, pero gratificante y renovadora para la mayoría de nosotros. Mucho me temo que para alguno no ha sido así, y que por desgracia todavía le dura la resaca, y la borrachera, a tenor de los comentarios que a continuación voy a relatar, comentarios que por suerte o por desgracia nos incumben a todos los que vivimos estas fechas con pasión. El día 20 de Abril del 2006, Jueves, justo una semana después de esa noche mágica de Jueves a Viernes Santo, me disponía a tomar mi café matutino acompañado de la prensa del día, junto con otro amigo papón con el que me gusta debatir de la semana santa aunque la vivamos de manera distinta (en la variedad está el gusto), cuando nos quedamos sorprendidos al ver un artículo referente a lo que opinan los hosteleros sobre la Semana Santa e incluso daban algunas propuestas, por lo que pude ver así, por encima. Mi amigo y yo nos miramos y exclamamos con alegría: “Por fin van a hacer algo, ya era hora” “Si es que tarde o temprano se tenían que dar cuenta”. Ay, alma cándida, que inocentes fuimos. Nuestro semblante iba cambiando al tiempo que nos íbamos adentrando en el artículo. El señor Esteban Diez, presidente de la Asociación Provincial de Hosteleros, proponía nada más y nada menos que cambiar el recorrido de las procesiones para que no pasasen por el barrio húmedo. Hombre, yo soy partidario de hacer una especie de carrera oficial para la organización de las procesiones, pero por supuesto dentro de esa carrera oficial estaría el barrio húmedo. Fuera de esta mi opinión personal, que yo sepa hay procesiones que tienen calles del barrio húmedo dentro de su recorrido mas que nada por que procesionaban por allí unos cuantos años antes de que en ese barrio existiese ni tanto bar como hay ahora ni ninguna asociación de hosteleros. Ahora le pregunto yo: ¿Por qué se montan tantos bares en el húmedo? Aparte de que se llenan, porque es una zona con mucho arraigo y de las más bonitas y antiguas de León y eso mueve gente. Ustedes no tienen más derecho a montar un establecimiento en el barrio húmedo que las cofradías a procesionar por el. (El barrio húmedo es patrimonio de todos los leoneses, no solo suyo, no se les olvide). A continuación leímos la opinión del señor Mundi, presidente de la Asociación de Hosteleros del Barrio húmedo. Asustaditos nos quedamos. Nuestra Semana Santa se ha convertido en una feria. Seguro que los papones y la gente que sale en una procesión promueven eso, ahora, las ferias de la tapa, concursos de limonada y demás argucias mercantiles que promueven ustedes no, esas no, esas son por el bien de la Semana Santa y no para lucrarse a costa de ella. Señor Mundi, de esa “feria” se aprovechan ustedes bastante más que las cofradías. Usted se queja de que durante las dos horas que duran las procesiones (eso no se lo cree ni usted) no entra nadie, pero cuente también el antes y el después, que esta el húmedo llenito llenito. Después de esto mi compañero de indignación y de café me dejo solo disfrutando del artículo de marras. Fue cuando pasé a leer los comentarios del señor Rafael Martín Granizo y pensé: “Menos mal, alguien que hablara con cordura y conocimiento de esto”. Sí, sí. Lo que proponía el abad de la cofradía con más hermanos de España (según sus propias palabras en una entrevista anterior, claro) era hacer “un único acto diario oficial y vistoso”. Y al resto qué. Anda, y yo que pensé que se procesionaba por creencia y por penitencia y no por vistosidad. Si es que no espabilo. Por último la guinda la ponía el señor Cantalapiedra, concejal de Turismo del Ayuntamiento de León. Expresaba que tantas procesiones colapsan León y confunden a los visitantes. Puede ser, pero también le digo yo que tanta política y tanto político dentro de nuestra Semana Santa también confunde a nuestros visitantes, a los cofrades y a la mayoría de los leoneses. Gracias a Dios, hoy viernes 21, hay otro articulo en el que la mayoría de abades de diferentes cofradías, y unos cuantos políticos se plantan totalmente en contra de esta propuesta, aunque alguno todavía mantiene que hay que quitar procesiones, (anda que si le toca quitar a una de las suyas), y alguna concejala secunda que se escuchen y debatan las propuestas de los hosteleros. Susana (la trato de tú por que nos conocemos de hace muchos años), está bien que quieran debatir propuestas, es mas ahí te mando unas cuantas que he madurado esta noche dejando reposar un poco mi indignación. Iban a ir expuestas expresamente para los entrevistados, pero como estas dispuesta a debatir pues también para ti. 1. Desde aquí yo propongo que en el barrio húmedo sólo se pueda vender limonada y hacer torrijas un establecimiento al día, y que sólo este pueda tener ambientado su local acorde con las fechas y actos de la Semana Santa , más que nada para que sea un local “oficial y vistoso”. 2. Si la propuesta anterior no les convence, propongo cerrar los bares del húmedo durante las procesiones. Es que distrae a la gente y no les deja ver en su plenitud la estación de penitencia. 3. Si tanto les molesta que se procesione por “su” barrio, les molestaran también las fiestas de León, que acapara el 80% de sus actividades gratuitas en el barrio húmedo y su alfoz, así que se las quiten también. 4. Por lo que he podido comentar con gente de otras zonas, los hosteleros de la palomera, el burgo, la junta y resto de zonas de chateo, no tendrían problema en que pasaran por allí todas las procesiones. Es más, a alguno le gustaría que pasaran por sus puertas. Por cierto, una cosa de la que me he dado cuenta es que ustedes de la procesión pagana del señor ese que falleció atropellado por el primer camión de la basura por hacer sus necesidades en medio de la calle borracho perdido no han dicho nada. Supongo que no les molesta, ya que la ingesta masiva de alcohol les calma a ustedes su rabia (más que nada por que lo compran en sus establecimientos). Además, de ser factible lo de hacer un solo acto al día, seguro que la noche del Jueves santo dejarían a genarín y quitarían la ronda, que da menos beneficio. Sr. Cantalapiedra (este comentario es ampliable al alcalde actual y al anterior, así como a sus grupos políticos), la procesión pagana de genarín fomenta la ingesta masiva de alcohol, no se si se han dado cuenta, y provoca demasiados altercados últimamente. Además, el señor genarín, y perdón por lo de señor, murió un día concreto, por lo tanto de hacerse esa procesión pagana y en contra de cualquier ética posible, debería hacerse ese día, y no moverse todos los años con la Semana Santa , que esta lo hace con una lógica, y no a capricho de los hosteleros. Señores hosteleros, yo tengo mi trabajo en el centro de León, justo al lado del Ayuntamiento. ¿Por qué digo esto? Por que cuando vine ya sabia a lo que me atenía. Cada vez que alguien hace una huelga me cortan la calle, cuando hay fiestas me cortan la calle, cuando hay alguna actividad deportiva de gran calado me cortan la calle. Me fastidia mucho, pero yo ya sabia a lo que me atenía montando mi negocio en este sitio, por lo que puedo suponer que ustedes ya sabían a lo que se atenían al montar el suyo en el húmedo. Y si no les gusta que se procesione por allí y les molesta tanto, pues es fácil, monte su bar, su restaurante o su establecimiento hostelero fuera de ese barrio y tan contentos. (Eso ya no les gusta tanto eh). La conclusión a la que llego después de leer estos artículos es que después de la Semana Santa , a mucho nos queda una gran nostalgia y ganas de trabajar para el año siguiente, y a otros solo les queda una gran resaca de la noche tétrica de genarín. Es que si lo argumentado por las personas antes citadas, se ha hecho en un momento de plena lucidez, esto está peor de lo que yo creía. |
Sergio Castrillo Domínguez