Honor y Gloria a Ti |
Primero. Si la Procesión tiene su hora de salida tras la Misa, hacia las 11:00 h. no se puede formar el Cortejo, enfilando el itinerario, desde media hora antes. Bajo estas premisas en el entorno de la Catedral no parece formarse una Procesión sino un burdo espectáculo al que van llegando Asociaciones, Cofradías…que se van adelantando unas a otras para posicionarse en su puesto establecido. Por lo que a la hora de iniciar la Procesión la cabeza de la misma se encuentre muy alejada de la S.I. Catedral. Propuesta primera. La Procesión debe formarse en el interior del templo catedralicio, para salir de una forma ordenada y adecuada al sentido de la misma. Los pasos, de reducidas dimensiones pueden entrar perfectamente por alguna de las puertas del templo. Recordemos que la Virgen del Camino, en las últimas bajadas a León, es procesionada en un trono de mayores dimensiones que todos los que salen en esta Procesión y pasa perfectamente por la puerta central de la fachada sur. Una vez en el interior, y antes de que comenzara la Eucaristía los pasos se irían situando en la zona del Trascoro. Concluido el oficio religioso comenzaría a salir de forma solemne y ordenada la comitiva sacramental, tal y como lo hacía en el siglo XVI. Una vez llegada la Procesión a la plaza de Regla, el Cortejo ordenadamente debería entrar de nuevo a la Pulchra. Situándose en el trascoro para que todos recibieran la bendición. Sí, decimos a todos, porque es un poco elitista y discriminatorio que actualmente se dé sólo a unos pocos desde el Altar. La pregunta que surge es: ¿dónde esta esa esencia Eucarística de la Procesión que tanto pregonan, si a la postre dan la Bendición a unos elegidos? Segundo. Curiosamente el orden de la Procesión carece de “orden”. Procesionan en primer lugar pasos de reducidas dimensiones que, lógicamente llevan un ritmo mayor al resto. Esto supone que la Procesión discurra divida casi desde la salida. Pero es que además el orden de Procesión está desprovisto de cierta uniformidad. Es decir aparecen en primer lugar todos los pasos y posteriormente las Asociaciones y Cofradías de carácter eucarístico y sacramental. Por lo que el ritmo del cortejo es muy desigual. Propuesta segunda. La solución radica en una mejor distribución de pasos, cofradías y asociaciones. En primer lugar podría procesionar, por ejemplo, Jesús Divino Obrero portado por su Real Hermandad, de esta manera se conseguiría dar un ritmo uniforme a la Procesión. Sería seguido de algún paso más pequeño. Hacia la mitad se podría situar a la Virgen de la Alegría pujada por Angustias, seguida por el resto de pasos y finalmente, Santa Marta y su Hermandad. Las asociaciones se pueden repartir entre los pasos. Puesto que la procesión tiene toda ella un carácter de adoración al Santísimo Sacramento (pese a que se quieran establecer divisiones) no es necesario ir todos junto a la Carroza. Por último la Custodia, eje vertebrador de la Fiesta. Tercero. De vehículos de tracción rodada. La reciente incorporación de un vehículo, antecediendo a la Custodia, parece extraído de la filmografía buñueliana. No sabemos que concepto de liturgia se tendrá en esta Procesión, pero desde luego la Liturgia no contempla por ningún sitio incorporar un coche en una procesión de tales características –corríjannos si no tenemos razón–. Propuesta tercera. Es conveniente dar honor y gloria al Santísimo con cantos apropiados pero, en absoluto requieren la presencia de un vehículo, de manifestación política o campaña electoral. Pues sí, con música y voz es suficiente. La voz bien podría estar en las cuerdas vocales de la Coral Isidoriana que cantaría bajo los compases de la Banda Municipal. Cuarto. En esta sacramental procesión también era habitual la asistencia de varias bandas “cofradieras”, ¿demasiadas?, quizás, no decimos que no. Propuesta cuarta. Basándonos en los argumentos que estamos exponiendo, tres podrían ser las formaciones musicales a las que se podía invitar. Una, abriendo la procesión; otra, hacia la mitad y, otra, al final. También es verdad que la música más apropiada para este Cortejo es la proveniente de agrupaciones y bandas de música, puesto que las bandas de cornetas y tambores tienen un repertorio más reducido, pues casi todas las marchas son de Semana Santa o de ordinaria. Quinto. Tradicionalmente se honraba al Santísimo con infinidad de manifestaciones religiosas populares. No para desviar el fin de la Procesión y hacerla más a amena a los ojos del pueblo (como algunos creen), sino simple y llanamente para dar mayor honor y gloria a Cristo. Era habitual engalanar balcones y ventanas con colchas, mantones, banderas… desde los cuales se lanzaban petaladas sobre la Custodia. En la Procesión de ese año 2006 apenas se pudo observar un puñado de ventanas y balcones (cada año que pasa, son menos) ornamentados para rendir pleitesía al paso del Santísimo. Las propias calles se convertían en Sagrario al paso del Corpus Christi, alfombrándolas con espadañas y pétalos y con la construcción de altares efímeros. Altares profusamente decorados con telas, flores y sagradas imágenes, ante los cuales se hacía Estación. Costumbre prácticamente perdida. Capillas y Parroquias cantaban al Sacramento con sus repiques de campanas. Propuesta quinta. Una posible solución para incentivar a la población y recuperar todas estas tradiciones puede estar en manos del Ayuntamiento. Desde el cual se puede organizar un concurso de altares en el que puedan participar tanto personas particulares como Parroquias, Conventos o Cofradías. Este tipo de concursos puede ser la fórmula para renacer todas estas manifestaciones de religiosidad popular. Sirva como ejemplo –aunque sea una cosa totalmente diferentev– el concurso de carros engalanados en San Froilán, si el Ayuntamiento no hubiera apostado por la tradición organizando un concurso de tales características, hoy no existiría ese desfile y seguramente no se verían nunca carros a la antigua usanza. Sexto. Y por último, pero no por ello menos importante, la organización. El grupo de personas que actualmente se encarga de coordinar la Procesión han demostrado que no son capaces de mantener una procesión organizada. Y peor aún, los modales de algunos de ellos -no de todos- es cuestionable, llegando a empujar a los asistentes para no llegar tarde. Pero, ¿qué prisa hay en llegar antes o después? No lo entendemos. Todo lo que hemos expuesto son cuestiones lógicas y fáciles de llevar a cabo, en ningún momento estamos pidiendo volver al siglo XVI para recuperar las danzas, gigantes, cabezudos o aquella excepcional custodia realizada por Enrique de Arfe que, en aquellas calendas, figuraban en la Procesión del Corpus Christi. Tampoco hemos hablado de los pasos que ya no salen, al menos San José y San Antonio, ni de los que podrían salir como San Marcelo, Patrón legionense. Y, por supuesto, tampoco hablamos del itinerario, pese a los rumores que circulan por ahí sobre el deseo de acortar el recorrido, instaurado en el siglo XVII. En caso de que así fuera, ¿qué sería lo siguiente? ¿una Procesión claustral en la Catedral? |
Eduardo Álvarez Aller