Reivindicando aromas de Cuaresma

  Esta tarde me he sorprendido leyendo “El vendedor de incienso” y, como siempre, mi amigo Mario ha sido capaz de trasportarme, con sus palabras, por un instante a tiempos de primavera.

  Hoy hace frió en Sevilla, mucho frío para una ciudad acostumbrada a vivir inmersa en esa eterna primavera que se asoma al texto de Mario, y la nostalgia se ha apoderado de mi. Ahora puedo disfrutar de esa larga Cuaresma que empieza el día 5 de enero y sólo concluye cuando La Aurora entra por su puerta de San Luis. Pero eso mismo hace que me entristezca más pensando en todo lo que “los grandes capillitas leoneses” nos perdemos por no saber sacarle partido al tiempo.

  Como os digo, hace frío y llueve, pero eso aquí no importa. Esta noche, sin ir más lejos, habrá ensayos de costaleros, igualás varias. Mañana, si el tiempo lo permite, El Señor de la Oración en el Huerto será trasladado desde su capilla a la Iglesia de San Martín, La Virgen de la Hermandad de San Bernardo será portada en andas por las calles de su feligresía para hacer Santo Rosario de la Aurora y, por si eso fuera poco, el domingo saldrá por primera vez en Sevilla una mujer costalera, portando al Niño Jesús del Santo Ángel. Y así se sucederán actos y más actos hasta que la Borriquita se haga presente el Domingo de Ramos.

  Esto sucede en la calle. En las Iglesias, quinarios, novenas, Funciones Mayores, Besamanos…. Y, por supuesto, en las Hermandades, “VIDA”.

  Mientras tanto, en León, hemos de conformarnos con navegar a través de las distintas webs, para oler a incienso virtual, para dejar volar la imaginación y, como dice Mario, revivir un Paso de Palio, para ver al Nazareno asomándose por la cuesta de las Carbajalas, a la Morenica saliendo de su Iglesia, al Balderas entre las Murallas, la “Melena” del Silencio acercándose poco a poco, a solas, por el Jardín de San Francisco, a la Candelería de María del Dulce Nombre iluminando La Rúa de vuelta a los Capuchinos…

  En otra ocasión, y desde este mismo foro, ya comenté que hay muchos actos que nuestras Cofradías organizan durante los días de Semana Santa, y que podrían encontrar una mejor ubicación en las “Vísperas”. Hay numerosos Vía Crucis, Traslados, Actos poéticos… durante la Semana de Pasión que compiten en “horario de máxima audiencia” -por decirlo de la forma más grafica posible- con Procesiones que les impiden tener el número de espectadores que se merecen. Quienes tienen la potestad de organizar deben mirar más allá de una corneta, o un tambor, y no ceñir las actividades previas a un Concierto, un certamen, o un pregón.

  No es malo mirar, aprender y no copiar, sino aportar. No pasa nada. Por desgracia para nosotros no tenemos la mejor Semana Santa del mundo (aunque muchas veces nos ciegue la pasión y lo creamos), eso sí, es muy digna, y no tiene nada que envidiar a otras. Todas las Semana Santas son distintas. Sólo se trata de reflexionar e intentar mejorar. Se trata de ver que para que alguien viva de “vender incienso” tiene que haber mucha gente dispuesta a comprarlo, y en León la hay, de hecho vienen aquí para adquirirlo y empaparse de su aroma. Pues que no haga falta, que no sea necesario recorrer 800 Km . para hacerlo. Vamos a trabajar juntos, a imaginar, a proponer, a llevar a cabo proyectos interesantes.

  No todo en una cofradía deben ser Pasos y Bandas, el esfuerzo se puede emplear de muchas maneras y las cosas no se hacen sólo en un día. Reconozco que las Cofradías organizan muchos actos a los que luego no asiste nadie, pero les aconsejo que no desistan. Si tú organizas un Vía Crucis, por ejemplo, el primer domingo de Cuaresma, probablemente el primer año asistan cuatro, al siguiente seguro que serán ocho, el tercero serán dieciséis, y el quinto habrá empujones y si no que se lo pregunten a las hermandades que se lanzaron a la aventura de organizar Besamanos. Lo que no se puede es tirar la toalla. Hay que perseverar y convertir en fieles Cofrades al mayor número de hermanos posibles.

  Mientras esto sucede -espero que por lo menos mis hijos puedan llegar a disfrutar de ello- yo me quedaré aquí, visitando al “vendedor de incienso”, dando recuerdos a Nuestra Señora de la Victoria de parte de unos, a la Amargura de parte de otros, a las Esperanzas de parte de la mayoría, a Mi Dulce Nombre y su vecino El Gran Poder…

  Ya lo sé, es todo un lujo ¿verdad?

Aurora García Martín

Lectura del Acta anterior