Este año se cumple el 75º aniversario de la coronación canónica de la Virgen del Camino. Pero la auténtica Reina de León seguirá sin corona. Porque no nos engañemos: en aquellos años en que la moda imponía que cada región española coronase a su patrona, el excelso honor concedido a la Señora de los páramos y secarrales de allende Trobajo le correspondía, por antigüedad y devoción, a Nuestra Señora del Mercado y del Camino, la que cada Viernes de Dolores va derramando penas por las esquinas "sola, pequeña y triste, como una madre campesina", que diría Crémer.
A la Patrona oficial le cayó en suerte el título por simples motivos de neutralidad territorial y de espacio para las celebraciones. La Morenica del Mercado, aun representando una devoción casi mil años más antigua (desde el 560, frente a 1505), aun habiendo disfrutado durante siglos de un arraigo popular muy superior al de la Patrona oficial -téngase en cuenta que su templo de la calle Herreros, a diferencia de la mayoría de los hitos marianos de la Reconquista, fue levantado sin que rey alguno lo auspiciase y que la propia Isabel II la dotó como auténtica patrona de León-, aun siendo, digo, infinitamente superior en calidad artística a la contrahecha imagen condecorada, se vio relegada a la hora de la verdad para que ninguna comarca de esta entelequia territorial y cultural llamada León se sintiese ofendida, porque Quien estaba en tierra de nadie parecía que era más de todos. Y, además, los inmensos eriales que circundan el santuario de la imagen elegida por el obispín don José eran más funcionales que la recoleta plazuela del Grano a la hora de celebrar unos fastos que avivasen la naciente conciencia regional leonesa.
Pero ya va siendo hora de desfacer el entuerto y -olvidando patronazgos de Camelots que, si alguna vez existieron, hoy han sido borrados del mapa a conciencia ante la indiferencia de los leoneses- coronar canónicamente en la Catedral a Quien primero debió recibir tal reconocimiento y que lleva setenta y cinco años esperándolo. Decía ya el Diario de León del 18 de octubre de 1930: "Queremos pensar que la coronación de la sacratísima imagen que ahora va a hacerse es presagio de que también habrá de ser coronada "La Antigua". El pasado año, con ocasión de la novena, se lanzó la idea y fue muy bien recibida. Ahí queda de nuevo esperando no tener peor acogida." Y vaya si tuvo la peor que podía esperarse: la de la proverbial apatía cazurra.
En manos del Obispo de León reside la potestad de poner fin a esta injusticia histórica. Y en las del párroco del Mercado, braceros y fieles de la Morenica, la de dar el conveniente impulso a la causa. Aunque a Ella no le haga falta corona para ser la auténtica Reina, porque, como le dijo arrebatadamente un pregonero de Sevilla a la Señora de Triana,
"Esperanza Trianera,
¿con qué quieren coronarte?
¡Si tus hijos son corona
que nadie puede quitarte!" |