| Curiosidades isidorianas de Sevilla |
El historiador José María de Mena, en su obra “Curiosidades históricas de Sevilla” , reproduce un precioso manuscrito de finales del siglo XVIII titulado “Noticia de las Antigüedades y Grandesas dela Yglesia Parroql. del Ynclito Mr. Español Sn. Vizente deesta M.N.Y.M.L. Ciudad de Sevilla”. Su anónimo autor narra la leyenda como sigue: “Habiendo nuestro Arzobispo y Patrón principal San Isidoro enfermado de una llaga mortal que acompañada de fiebre le redujo a una extrema debilidad, la cual no impidió a este gran Santo el disponerse con pública penitencia para esperar la muerte, hizo venir a su presencia a Juan e Isparcio, obispos, y pidió le llevaran procesionalmente –siempre las procesiones en Sevilla, valga el inciso- a la basílica de San Vizente, de esta Ciudad, donde le esperaban numerosas tropas de clérigos, religiosos y de todas clases de moradores. En la basílica le vistieron de un cilicio y cubrieron con ceniza su cabeza y en esta disposición, levantando sus manos, imploró la Divina Misericordia, recibió la Sagrada Eucaristía, pidió perdón al clero y al pueblo, repartió a los pobres algunas cosas de poco valor de que usaba, dio a todos su bendición y, retirándolo a su antigua morada, al quarto de día de esta penitencia dio su espíritu al Criador, que fue el quarto de Abril de 636, reynando en España Chintila; diósele sepultura entre sus Santos hermanos Leandro y Florencio, de aquí fue trasladado a la Ciudad de León, reynando en Castilla y León don Fernando primero, y en Sevilla el moro Bernabet. En la sacristía de esta Yglesia se conserva, con devoción, una pequeña capilla con tradición de haver sido el sitio en donde comulgó nuestro Patrono San Isidoro.” Un leonés semanasantero que pase por San Vicente tampoco debería ignorar que esta es la sede canónica de la Real e Ilustre Hermandad Sacramental de las Siete Palabras, titular de dos capillas en el templo, madre y maestra de cuantas existen en España con esta advocación y hermanada con la Cofradía leonesa del mismo nombre, en cuyo cortejo del Viernes Santo figura la túnica de su paso de misterio, la más antigua de Sevilla. Tras haberme divertido mucho, como diría Santa Teresa, no resisto la tentación de hacer una breve referencia a otra curiosidad isidoriana que recoge don Carlos Ros, Pbro., en su magnífica obra “Sevilla día a día” , cual es la conmemoración por la Iglesia hispalense, mediante una procesión el 22 de diciembre, del traslado de San Isidoro a León, según se lee en la antigua Regla de Coro de su Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral. Esta fiesta dejó de celebrarse, al parecer, en 1575, cuando se introdujo en Sevilla el Breviario Romano. Como es sabido, San Isidoro, Patrono del Reino de León y leonés a la fuerza desde 1063, no conoció jamás en vida nuestra tierra e incluso abominó en sus escritos de las gentes hoscas y hurañas que por estos rudos nortes habitaban, prototipo del carácter cazurro que aún hoy día nos distingue. Pero la eternidad le jugó una mala pasada, dejando en Sevilla la nostalgia de su presencia que trasluce el Himno de Laudes de su fiesta, que don Carlos Ros invoca en su obra antes citada: “¿Por qué, oh Padre, dejaste a tu amado pueblo y fuiste conducido a la excelsa Ciudad de León que, como a fiel Protector suyo, erigió en tu honor suntuoso templo?” |