| ¡A esta es, leoneses! |
¡A esta es leoneses, a esta! Sobre un río de candelas tan tristina y tan solica pasa dejando su estela de penas la Morenica.
¡A esta es, mis braceros, a esta! Con paso largo a la izquierda el Sábado de Pasión ni un solo compás se pierda que está Dios resucitando y quiere llegar triunfando para morirse en León.
¡A esta es, mis papones, a esta! Que viene el Dainos caído bajo el peso del madero y hacen falta Cirineos por la calle del Hospicio.
¡A esta es, leoneses! Que desnudo y jadeante con su barrio por delante un gitano de la Vega toda injusticia doblega con sus manos implorantes y el perdón a Él no le llega.
¡A esta es, a esta es, mis valientes! Que en tarde de Jueves Santo un viento verde se alía con un palio, con un manto y un Dulce Nombre: María.
A esta, a esta es, Senado y Pueblo leonés, que un Ecce Homo ya espera a que en su paso le des esa sentencia postrera que sentirá verdadera andando sobre tus pies.
¡A esta es, hermanos, a esta! Con rumor de crucifijos en San Marcelo hay un Hijo que se muere siempre al modo que un Gregorio le dijera. Le llaman “de los Balderas” cuando es el Cristo de todos.
A esta es, pues, León, a esta es, a proclamar tu fe en lo que sí ves, a sentirte en la gloria caminando, a derrochar crepúsculos sin duelo y a amanecer de Ronda pregonando, que están tus emociones en desvelo y tu alma en parihuela alza su vuelo cuando escuchas la voz de Dios gritando: ¡¡A brazo, al hombro y al cielo!! |