En tu Cruz me clavaste

   Parece ser, que desde la controvertida declaración de Interés Turístico Internacional, a la Semana Santa leonesa solo le salen pegas. Desde esa declaración solo vemos sus carencias, como si antes no existieran, o estuviesen ocultas tras el velo negro de la noche.
En tu Cruz me clavaste   Por supuesto que nuestra Semana Santa tiene que mejorar, y mucho, pero también es cierto que nosotros somos cómplices de sus defectos, desde nuestra silenciosa presencia en Juntas Generales, y participes de sus aciertos, ya que disfrutamos de ello. Pero a pesar de los distintos puntos de vista de entender la Semana Santa, hay una cosa prácticamente irrebatible: Esta Semana Santa es la que nos "enganchó".

   Conmigo lo hizo mucho antes de tener declaraciones de interés, tanto regional como nacional, cuando cada Viernes de Dolores veía salir a la "Pucheritos" de la Iglesia del Mercado, y aguantaba el tedioso Sábado, en el que no había procesiones, con la ilusión de un niño, lo que era, el Domingo de Ramos, para ver la "carrera" vertiginosa de la Borriquita hacia la Catedral, y ya por la tarde el Dainos. Lunes Santos con la única procesión del Pregón, siendo el Martes el día de la Cofradía de los "ferroviarios". Miércoles atípicos, en Silencio con la procesión del "solo para hombres". Días del Amor Fraterno y la Cena en la calle. Ronda y Pasos en la mañana del día "mágico", para ocupar la tarde Siete Palabras y Entierros; Soledad Sábado Santo para despertar en Resurrección con la suelta de las palomas en la Catedral...
   De aquellas calendas a éstas, han cambiado muchas cosas: cofradías, procesiones, pasos, bandas,... Con mayor o menor acierto (hay que seguir aprendiendo y mejorando), pero a mí, sinceramente, me sigue emocionando más el canto de la Salve a la "Morenica" que la entrada en Campana de las "Esperanzas", escuchar el Santo Rosario de la Buena Muerte que el baile del Cinco de Copas zamorano; el Desenclavo en San Isidoro que cualquier procesión de la llamada "Roma la Chica", el nido de avispas que es mi estómago en la madrugada del Viernes Santo que el Rico y la Paloma; el llanto de la Ronda nazarena a todos los Gregorio Fernández vallisoletanos, y el pulular cual hormigas trabajadoras de los hermanos de las Cofradías en sus sedes preparando sus procesiones que las turbas conquenses.

   Hay que seguir trabajando y mejorando, pero tampoco será tan mala nuestra Semana Santa cuando nos "enganchó" e hizo que aprendiésemos y nos interesase lo que había con otras regiones, para comparar, si queréis.
   Es la nuestra, la que hacemos nosotros, y la que evoluciona con nosotros.
   Y es que, Semana Santa leonesa, en tu Cruz me clavaste... y lo hiciste a conciencia.


Lectura del Acta anterior