Laura no está

   Ni Juan, ni Camino, ni Gonzalo, ni Lorena, ni Pedro, ni...

   Es notorio, en estos últimos años, el descenso de la participación por parte de los infantes, tanto en las procesiones como en las cofradías, y muy distintos motivos han llevado a esta triste situación.

   Tal vez el descenso demográfico, o la pérdida de valores religiosos, de los cuales una Iglesia inmóvil es en gran parte culpable, o tal vez...

   Ciñéndonos a estas realidades, existen otros que discurren parejos, como la falta de atención al núcleo infantil y juvenil (los jóvenes no son el futuro, son el presente) por parte de las Cofradías que condenan a los braceros de mañana a unas filas que con el paso del tiempo llegaran al hastío.

   Tal vez el cambio generacional halla traído consigo nuevos aires, aunque distan, por lo general, mucho del compromiso y del espíritu de sacrificio de estos futuros braceros, que puedan servir de relevo a los ya curtidos, y por citar un ejemplo claro de esta carestía es que desde primeros de junio ningún bracero se ha acercado a ocupar "un brazo libre" en esta nuestra revista y paso.

   No existe hoy en día ese "hambre de almohadilla", que de tanta hambre que se tenía algunos dejaron algún diente en el acero de la parrilla. No esta claro el compromiso de los mayores, cargados de viejos vicios adquiridos por el camino, pero, a mi modo de ver, lo más preocupante es el compromiso de los jóvenes, desmotivado, quien sabe, porque es más divertido y entretenido jugar a la play-station que trabajar por y para cada una de nuestras cofradías, bandas,...

   Nos quedamos sin suplentes, y sin gente que pueda mantener vivas nuestras queridas tradiciones.


Lectura del Acta anterior