Este mes ha sido el cumpleaños de mi amiga Anabel Lee.
Anabel Lee es una papona, dicho sea a lo castizo, desde la cuna. Sabía que era una procesión antes que quien era Santiago Auserón. Una papona que vive la Semana Santa, y disfruta con ella, y aunque lejos de una gran y ejemplar compromiso cofrade, tampoco vive su Cofradía sólo el día que sale a la calle.
Lejos del semanasantero, o del cofrade, que nos describe el traidor de Sergio, Anabel Lee es una de esas personas que hace Semana Santa.
Me quejo muchas veces de la falta de compromiso, o del pasotismo, pero no podemos olvidar, incluso en aquellas hermandades con un montón de cultos y actos a lo largo del año, que el escaparate es la procesión, y que a pesar de los "paponazos", "superpapones", o "papones de Viernes Santo", sin ellos, que pujan los pasos, van en filas, llevan atributos, etc., nuestro estaribel se vendría estrepitosamente abajo.
El "boom" de la Semana Santa hace tiempo que llegó a su fin (es algo cíclico, a pesar del rumor de la nueva cofradía), y el crecimiento de las cofradías es negativo, en general. Nuestra obligación es cuidar y motivar a nuestros papones como Anabel Lee, porque sin ellos, no tenemos nada. Muchas veces charlando con gente relacionada con las cofradías se hace el comentario de: "somos nosecuantitos, pero sólo el 10% se comprometen con la Cofradía, el resto me sobran". Valiente panacea, porque sin el otro 90%, ¿quién puja los pasos?, ¿quién paga las cuotas para hacer actos y llevar a cabo los proyectos?: Anabel Lee.
Debemos cuidar lo que tenemos, enfocar este punto de inflexión desde la previsión y sosiego debemos mimar a Anabel Lee, porque sin ella...
Mi amiga no se llama Anabel Lee, pero... ¿a quien le importa?
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