En estos pocos días que le quedan al año, donde afloran los propósitos de enmienda, en lugar del "volverás", con el que mi amigo, hermano y compañero de tribuna, nos deleitaba hace ya varios meses, yo digo "podría volver". En lugar de ese futuro, con visos de cumplirse y realizarse en esa segunda persona del singular, que eres tú, apreciado lector, yo digo un condicional, en primera persona, que soy yo. Un condicional de esos que lleva irremediablemente unido un pero, o un sino fuera por. Un condicional forjado por lustros de desengaños, falsas esperanzas y fallidas ilusiones. Inmovilismo en estado puro.
Podría volver, y al contrario que Bambino no diré: "pero no vuelvo por orgullo simplemente".
Podría volver a ilusionarme por y con la Semana Santa, pero no vuelvo porque todo seguirá siendo igual, con menos niños en las filas, más bajas que altas en las Cofradías, Pasos que a duras penas cubren sus brazos,... Gracias a Dios, aún me queda mucha ilusión en la recámara para tratar de que yo siga saliendo en la fila, mi nombre no sea leído en las bajas anuales, y la almohadilla siga presta y dispuesta a ser ocupada por mí.
Podría volver a crearme la esperanza de que las Cofradías afianzarán sus obras de acción social, que salvo raras excepciones, se centran únicamente en campañas de Navidad. Pero no vuelvo porque compré esperanza a granel a un buen precio, y aún tengo en el almacén para ir tirando, y veo que algunas hermandades intentan hacer algo, aunque solo sea el esfuerzo de luchar por ello y no caiga en el olvido, aunque solo sea una ceniza que aun pueda avivar el fuego. Yo por mi parte intentaré, que no quiere decir que lo consiga, que no se apague esa débil llama, que sea germen de una gran hoguera donde todos las Cofradías sean partícipes.
Podría volver a creerme que la Junta Mayor de nuestra Semana Santa sirve para algo, pero no vuelvo porque ya solo me queda fe en Él, y porque día tras día estoy más convencido de que no sirve para nada, ni para luchar por un museo para la ciudad, ni para promocionarla correctamente, ni siquiera para reivindicar unos locales mejor acondicionados. Me han demostrado que solo sirven para "pedir la mosca" al consistorio, de tal forma que si les fuera concedida algunas duplicarían su presupuesto para el año, por lo que no puedo creer,... no me queda tanta fe.
Podría volver,... pero no vuelvo, porque al contrario que la letra de Bambino en su final, ese rotundo "no volveré, no volveré", yo no puedo decirlo, porque para volver, me tendría que haber ido, y de momento, sigo aquí, porque éste es mi brazo.
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