A contracorriente

«- Es verdad – dijo ella -. Nada más estoy
esperando que pase la lluvia para morirme.»
Cien años de soledad
Gabriel García Marquez

   Así soy, y así me va: a contracorriente.

   Después de esta Semana Santa pasada por agua sigo y me mantengo en mis trece: la procesión debe salir.

   No es que sea un loco que no tenga en cuenta el patrimonio de las cofradías, pero creo y pienso que salvo casos de fuerza mayor (temporal, lluvia torrencial, granizo, etc.) las procesiones tienen que salir a la calle.

   Medios hay o debemos buscarlos para evitar grandes daños y hecatombes, destinando partidas para restauraciones, usando elementos hidrófobos de protección para salvaguardar imágenes y tronos, utilizando materiales más resistentes a las inclemencias meteorológicas,... Pero hay que salir, aunque sea de forma testimonial, a paso rápido, y dando una pequeña vuelta a la manzana.

   No voy a entrar aquí y ahora a valorar si está nublado, amenaza lluvia, llueve finamente, llueve... Hay que salir, al menos mientras las condiciones no sean dantescas.

   Si una imagen es procesional, creada para tal fin, concebida y adquirida para ello... si no hay procesión ¿qué nos queda? Una imagen fuera de contexto. ¡Pero se les da culto! (y sólo a algunas, no nos olvidemos, que no dejan de ser una minoría) Me responderán algunos. Sí pero... ¿Acaso el humo de las velas no las ennegrece? (Recordemos el caso de la “Moreneta” catalana, que de morena tenía... el humo que a lo largo de los siglos la había cambiado el color...) ¿Acaso el calor de esas llamas no las quema? (Creo que el que más y el que menos conoce ejemplos de efigies con los pies, las manos, o la cara carbonizados por velas votivas) ¿Acaso besapiés o besamanos no deterioran la madera? (Si alguien ha visitado a Jesús en Medinaceli de Madrid verá que en vez de pies tiene “dos tacos” de madera, debido a l deterioro que cientos de miles de personas han ocasionado con su devoción a la Imagen).

   Hay que salvaguardar el patrimonio “para todo” si ese es nuestro criterio, o darle el uso para que el que fue creado: Culto y Procesión. ¿Acaso dejamos de utilizar unos bonitos zapatos porque sabemos que se gastarán?

   Si nuestro criterio es conservar nuestras obras de arte, no debemos rasgarnos las vestiduras cuando nos pidan que esas piezas vayan a un museo (y si es de Semana Santa, mejor) donde a buen seguro estarán en unas condiciones de humedad, temperatura y luminosidad infinitamente mejores que en nuestras iglesias, (ya ni siquiera hablo del mercado de ganados). Custodiadas por profesionales, no por manos devotas que durante centurias las limpiaban con huevos y manguerazos (y aún así han llegado a nosotros a través de los siglos). Y no saldrán en procesión con sus consiguientes riesgos y lesiones (he leído bastantes informes de restauración donde recomiendan después del proceso no procesionar, y retirar del culto con el fin de preservarlas)

   ¿Cuál es el fin? ¿Conservar? ¿Dar significado a la Imagen? ¿Conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección?

   Hay que salir, de verdad. Yo no me imagino a Cristo diciendo:

   - Oye Poncio, que llueve, no me saques al pretorio para que me flagelen, que puedo coger un resfriado... y vamos, de ir al Calvario con este tiempo ni pensarlo, pillo una pulmonía que me sienta a la diestra del Padre antes de hora. Y es más, tus soldados se iban a jugar una túnica llena de barro, que más que jugársela a ver quien se la queda, se la regalarían para quitársela de encima. Además mira, de Rey a Procurador, amenazando lluvia como está, ¿crees que me bajarían de la Cruz? Mejor me das un paraguas y me voy a casa, que con esta climatología no es bueno estar por la calle. Que ya tendrás tiempo de crucificarme cuando escampe, ¿vale?

   Pues eso, Úrsula, dile al coronel de los pececitos de oro que yo también iré a que me cuente sus guerras de Macondo cuando escampe.


Lectura del Acta anterior