Esta boca es mía

“El olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas”
Ese gran simulacro
Mario Benedetti

 

    Hacía tiempo que no venía a ocupar mi almohadilla vacía, mi brazo con ese ansia de "comerme la vara", y seguir "chupando trono" en este paso. Hacía tiempo, sí. Bastante tiempo .

   Mucho es lo que ha pasado desde abril hasta hoy. Hechos y actitudes que comentar. Bandas, pasos, papones y paponios. Y continuamos viendo como llueve sobre mojado, y seguimos sin paraguas.

   Por eso quiero dar réplica a mi compañero de paso. A ese que no necesita horquetas, porque se basta con sus "raseos".

   Carlos nos contaba que otra vez gana paponio en su artículo de hace meses (Llueve sobre mojado, 5 de junio). Y aunque estoy deacuerdo en su victoria, no creo que sea ésta por méritos propios, sino más bien por deméritos ajenos.

   Paponio triunfa en la medida que nosotros le dejamos, que no es poco. Es como ese "hilillo" de agua que se abre paso, poco a poco, sobre la roca, mientras nosotros miramos siempre desde la distancia.

   - ¡Bah!, ¡es un "reguerín" de nada! Para que desviar su curso, o ponerle diques que eviten la erosión y el daño.

   Mientras, poco a poco, sigue aumentado su caudal, desarrollando su cauce, formando pequeñas gargantas en nuestra roca, llamada por igual Semana Santa y Cofradías.

   Lo vemos, lo comentamos, e incluso solucionamos todos nuestros problemas teóricamente, pero sin acercarnos a él, no sea que nos mojemos, dejando las cosas para un mañana llamado nunca.

   - Es algo sólo superficial, no creo que consiga partir la piedra - decimos y pensamos mientras miramos para otro lado alejándonos del trabajo constante e infatigable de quién no se aparta ni encuentra obstáculos en su camino, en su constante hacer.

   Paponio ha triunfado. Eso es falso. Le hemos dejado ganar, ha roto la piedra ante nuestra impasibilidad. Pero mira ahí, hay un hilillo sobre esa otra roca. Fíjate, es un "reguerín" de nada, no creo que haga daño a la roca, para que molestarnos en intentar alterar su recorrido, podríamos llegar a mojarnos. Mejor mirar para otro lado, o irnos directamente a otros lares, donde no haya agua ni rocas.

   Carlos, nosotros le dejamos ganar, y el no desaprovecha su oportunidad. Y permíteme parafrasearte, pero vemos gigantes donde sólo hay molinos.

   Nos comportamos como el bracero novel que ha conseguido un brazo de salida después de haber pasado lista, y que minutos antes de salir la procesión, ve rotas sus esperanzas e ilusiones porque alguien llega y le dice: Éste es mi brazo , y nos retiramos tristes y cabizbajos, sin ni siquiera decirle: Y esta boca es mía.


Lectura del Acta anterior