| Conversaciones con Paponio (3) |
- Y el Viernes de Dolores a un tiro de piedra Paponio. Ya casi se puede oler a incienso perfumado, tan intenso, tan floral, tan semanasantero. Y por Santa Cruz, cientos y cientos de velas encendidas procesionando en hileras, más que silenciosas un tanto parlanchinas pero llenas de fervor. Y las "aves del paraíso" enhiestas en los oasis empapados, que anaranjadas adornan espléndidas los pies de los crucificados a los que a duras penas alcanzan a rozar. Y los palios de dosel con bambalinas, y la Saeta de Serrat, y las miradas insoslayables de los cristos llagados, mutilados hijos del dolor y de la inquina farisea, o al menos esa versión nos ha llegado. Y el silencio ensordecedor y el púrpura, y el silencio ensordecedor y el morado, y el silencio ensordecedor y el rojo. Y el bullicio, y el niño con la palma que va trajeado "más guapín que un San Juanín", el de los tirabuzones. Y yo, esperando con fruicción la noche del Miércoles Santo en la que tendré que pregonar a los cuatro vientos, para la Ronda Lírico-Pasional del Desenclavo, el púrpura y negro.
Estética Paponio, pura estética al servicio del deleite de propios y extraños, de leoneses y visitantes, de creyentes y de ateos, de...
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