Conversaciones con Paponio (12+1)

¡ Ay Paponio de mis entretelas! ¡ Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino!

Parece ser que pudiera resultar irreconciliable, según que mentes, el disfrute de la belleza por una parte, y el comportamiento de la ortodoxia cristiana por otro. Pero la verdad es que no es así.

La SEMANA SANTA leonesa, como cualquier otra, fundamenta sus principios y hunde sus raíces en una realidad plurifactorial. De nada sirve el empecinarse en considerar la FE como única base válida en la celebración de los cortejos procesionales. Existe a mayores, una gama de componentes nada desdeñable que forma y conforma los desfiles semanasanteros. A saber:

  • La estética, el disfrute del arte en todas sus variantes, escultural, tallística, ornamental y floral, así como un goce por la puesta en escena con un valor de teatralidad magnífico, no exento de un coeficiente porcentual de orgullo y vanagloria bastante alto.
  • La tradición, aquello que por repetido, no se convierte en repetitivo, sino que simplemente rememora año tras año, la costumbre adquirida de nuestros mayores por celebrar algo que no sólo toca la fibra sensible de lo religioso. Es una costumbre que forma parte a su vez del mero acerbo familiar o del grupo de amigos.
  • El sentimiento de León y lo leonés, que como ninguna otra manifestación artística, la SEMANA SANTA ensalza, elevando a la ciudad a los “ altares” de la universalidad, no en vano es una FIESTA declarada de interés turístico internacional.
En fin, dejemos pues a cada cual que escoja el criterio que estime oportuno , o quizás la suma de los que mejor respondan a sus inquietudes, o quizás todos ellos, pero por favor, no nos cerremos en banda y entendamos que un NO CREYENTE, COMO EL QUE ESTO OS ESCRIBE, pueda disfrutar de las procesiones como un niño con zapatos nuevos.

AMÉN.


Lectura del Acta anterior