Conversaciones con Paponio (19)

    ¿Qué hay de nuevo Paponio?

    A mí, aquí me tienes dispuesto a pasar estas fiestas navideñas lo mejor que pueda. Y digo “lo mejor que pueda” porque yo soy de los que más bien sufre que disfruta de estas “entrañables”citas. Me encanta la estética de estas celebraciones, pero detesto su ética ñoña y farisea.

    Pero, en fin, no quiero aburrirte con mis elucubraciones. De todos modos está claro que en el mundo cofradiero casi nadie se sustrae a esta vorágine festera, y resulta muy curioso observar el lenguaje que se utiliza en estas fechas.

    No hay cofradía que se precie que no envíe a sus hermanos/as una felicitación a modo de postal. Hasta aquí todo correcto. El problema viene cuando la iconografía viene acompañada de literatura, cuando menos “de lugares comunes”, manida hasta la saciedad. Se quejaba no hace muchas fechas nuestro bracero Mario Díez-Ordás, de la escasez de la poesía semanasantera. Y tenía razón, pero por la prosa que no se preocupe que es prolija y casi interminable.

    La formulística es bastante alambicada y vacía. Yo no creo nada de lo que dice. ¿Se lo creerán los que escriben lindezas como éstas? :

    -ESTIMADO/A HERMANO/A.

    -QUERIDOS/AS HERMANOS/AS EN CRISTO.

    -QUE NUESTRO PADRE JESÚS “X” TE LO PREMIE.

    -QUE LA VIRGEN “Y” TE LO PAGUE.

    -EN ESTAS FECHAS TAN ENTRAÑABLES, DEBEMOS HACER PATENTE EL MENSAJE DE CRISTO.

    -DEBEMOS HACER COFRADÍA TODO EL AÑO.

    Y sobre todo, la gran falacia de estas fechas: FELIZ NAVIDAD, acompañada de lindezas como... “pásalo muy feliz esta noche en compañía de los tuyos”.

    En verdad, en verdad te digo Paponio, que es para mear y no echar gota.

    AMÉN.


Lectura del Acta anterior