| Conversaciones con Paponio (23) |
Paponio, la Semana Santa es un ESTADO DE ÁNIMO, algo muy íntimo entre visceral y obsesivo. La Semana Santa no es, creo yo, en primer término, la conmemoración de la pasión y muerte de “El Cristo”. No, no lo es. Ni una catequesis en la calle. No, no lo es. Ni la exaltación de un héroe bíblico o la conmemoración de las hazañas de un revolucionario. No, no lo es. Ni siquiera es Barroco o Renacimiento, o escorzo, o madera policromada, o bambalinas, o palio de cajón o talla de bulto. No, no lo es. ESO CREO YO. Y tampoco el olor a incienso impregnado en las tablas de las túnicas que las madres leonesas hilvanan con esmero año tras año, ni el bacalao o la limonada, ni los sermones y predicas de los curas en los templos. No, lo es. ESO CREO YO. Ni la glorificación de la muerte de un hombre, ni la resurrección de un dios. No Paponio, no lo es. ESO CREO YO. La Semana Santa es un ESTADO DE ÁNIMO. ESO CREO YO. La Semana Santa es, en primer término, OLOR, GOCE, SATISFACCIÓN, ILUSIÓN, DESILUSIÓN, es ENFERMAR DE ÉXITO, EXABRUPTO, DESMESURA, AÑORANZA, ARREBATO, SUEÑO AGRADABLE, PESADILLA, es un REMOLINO DE PASIONES... luego quizás sea todo lo demás. ESO CREO YO. Aquí dejo por hoy, Paponio mi reflexión cibernética para Semana Santa a las puertas del Viernes de Morenica. ¡UN ABRAZO! |