Conversaciones con Paponio (25)

    ¡Ay Paponio!

    Esta vez me toca entonar el “ MEA CULPA” por mor de un “LAPSUS MENTE” que borró “IPSO FACTO” de mis neuronas y, a “MAGNIS ITINERIBUS”, un acontecimiento que no pude incluir como “POST DATA” en mi anterior CONVERSACIONES...

    No entiendo como se me pudo traspapelar en los vericuetos cerebrales uno de los actos que más me movió el “alma”. Quizás porque era novedad, y parece que uno tiene puesto el chip en automático y sólo recuerda lo que año tras año le ofrece el mundo cofrade.

    Me estoy refiriendo al doble acto traslado-procesión del DAINOS, el RANERO para los más maduritos. (El año pasado, era el NAZARENO de la cofradía del DULCE NOMBRE el que procesionaba por las calles de León el cordón del MILAGRO, y este año le tocaba al de los CAPUCHINOS. La lluvia lo impidió en la tarde del Domingo de Ramos, pero la procesión tuvo lugar en el templo).

    Dicho traslado se realizó el Domingo de Pasión, cuando muy de mañana y al son del tamboril y la dulzaina, y dirigiéndonos al convento de las CLARISAS, un puñado de enamorados de la Semana Santa disfrutamos de lo lindo.

    Ese goce estético se vio multiplicado en la noche del Viernes de Morenica ,cuando un inicio lluvioso que pronto cesó, nos permitió acompañar el traslado de la efigie hasta su templo matriz en San Francisco. El culmen de mi disfrute tuvo lugar al paso del cortejo por la angosta, antañona y leonesísima calle de LAS CERCAS, así recuperada para la Semana Santa. Luz, la justa, sonido de horquetas, y el marco medieval incomparable fueron testigos de cientos, miles de fotos que cámaras y móviles dispararon.

    Ejemplo de plasticidad y belleza.

    Ojalá que el universo conspire para que en años venideros se repita y podamos deleitarnos de PASIÓN con mayúsculas.

    AMÉN.


Lectura del Acta anterior