Conversaciones con Paponio (35)

    ¡Qué frío pasé en Málaga, Paponio, qué frío!.

   Uno se hace a la idea que la Primavera, la flor del azahar, el calorcito y Málaga son todo lo mismo y nada de eso, resultó todo lo contrario. Frío, lluvia, viento y humedad nos recibieron a todos, incluso a Antonio Banderas y Melanie Griffith.

   Los elementos se aliaron contra algunas de las Hermandades lo que les impidió sacar sus cortejos a la calle. Aunque por esos pagos del sur un simple cielo amenazante de lluvia es suficiente para quedarse en casa. Los más entendidos nos comentaron que allí hacían caso, casi como cuestión de fe, a las predicciones meteorológicas del aeropuerto.

   Aún así, dos días me permitieron presenciar casi una decena de procesiones y visitar muchas casas de Hermandad.

   Es impresionante ver "in situ" la majestuosidad de esos inmensos tronos, como barcos de luz y cera por la calle Larios. No creo que se alejara mucho de doscientos cincuenta el número de portadores del Cautivo, El Señor de Málaga como los nazarenos le llaman.

   Y que decir del preciosismo y lujerío de los pasos de misterio y de palio con esos oropeles y esos interminables mantos preñados de bordados.

   Las bandas y agrupaciones musicales que anuncian siempre el arte, la flor y la fe que las acompaña. Y los colgantes en los balcones, y las petalás y la ensalada malagueña de bacalao.

   Y a la vuelta a León lluvia y frío pero menos, que uno entra en casa y se calienta. Y callejeé y atajé desfiles hasta el Sábado Santo, fecha en la que tuve el honor de retrasmitir por televisión la procesión titular del Desenclavo. ¡Lástima de chaparrón que impidió la ceremonia en San Isidoro!... en abril lluvias mil Paponio.


Lectura del Acta anterior