A vueltas con el tan deseado museo

A vueltas con el tan deseado museo   Cada día que pasa, parece que puede acercarse más el ansiado día, en que nuestra ciudad disponga del durante largo tiempo añorado Museo de Semana Santa. Y sino por lo menos, se esta evitando la eminente ruina de una de las grandes obras de nuestro patrimonio.
   Si seguimos la prensa habremos leído: la de toneladas de escombros que han salido del antiguo café cabaret, funeraria, almacén de frutas,…etc; nos habremos hecho eco de los restos allí encontrados, que están ayudando a seguir escribiendo nuestra historia y delimitando lo que fue Palat de Rey.
   Todo esto se puede catalogar de logro, cuantos años de olvido y de usos inadecuados han tenido que soportar los antañones muros que un día sirvieran de residencia a la familia de los Quiñones.
   Pero yéndonos a lo que realmente nos interesa, una vez rehabilitado el Palacio del Conde de Luna, si al final se instala allí el museo, se va a musealizar según el plan diseñado por Luis Pastrana o se va a seguir otro modelo de musealización.
   Nuestros regidores ya han ido dejando caer por donde pueden ir sus intenciones, ya han dicho que allí deben ir todas las imágenes, en especial las titulares de nuestras compañías penitenciales y sin excluir aquellas que se encuentren al culto de sus devotos y hermanos en los diferentes templos capitalinos y provinciales. Y sobre este punto, me surge la duda de si nuestros ediles saben diferenciar entre imágenes sacras y esculturas, me decanto por la respuesta negativa sino no puedo entender como piden que las imágenes dejen de recibir culto para pasar a estar en un museo.
   Pero no conocen el fin con el que se realizaron esas imágenes, que no es otro que mover la Fe, yo jamás iría al Museo del Louvre para orar ante La Victoria de Samotracia, pero probablemente si me acercaría a la Iglesia de San Marcelo para postrarme ante los pies del Santo Cristo de los Balderas. Cosa que no haría si dicha imagen estuviera en un museo, ya que entonces la observaría como la gran joya barroca que es y me deleitaría observando como Gregorio Fernández fue capaz de plasmar, con tal naturalidad, la muerte de Cristo colgado de un madero.
   Lo mas triste es que dentro de nuestros concejales tenemos reputados papones, o eso podríamos deducir de su currículo cofrade. Y las cofradías que dicen sobre esas intenciones municipales, porque la propuesta tomándola como hecha por políticos puede pasar, pero si nuestros directivos aceptan es que han perdido totalmente el norte. Aparte a que especialistas en la Historia del Arte ha consultado el ayuntamiento para saber que las obras expuestas al culto tienen mayor valor, si como podemos comprobar son una ínfima parte de las que desfilan en nuestros cortejos sacros.
   Es de esperar que ante esa propuesta las cofradías solo cedan aquéllas imágenes que están en sus locales o en el Mercado Nacional de Ganados, otra decisión creo yo debería ser tomada por los hermanos como una grave ofensa a sus imágenes. Otro punto es como se tomaría esta presunta negativa el ayuntamiento, se enfadaría y en vez de museo, destinaría el Palacio del Conde de Luna a otros menesteres. Y los cofrades seguiríamos soñando con el Museo.
   Como bien dice el refrán: "El tiempo es ese juez supremo, que pone a cada uno en su sitio."


Lectura del Acta anterior