Esa es sin duda una cuestión que a muchos se les habrá planteado más de una vez. Los papones nacemos o nos hacemos, seguramente habrá tantas respuestas como personas, ya que la unanimidad es imposible. Yo voy a exponer mi opinión, pero antes aclarar unas dudas para mi nacer no significa venir al mundo en una familia con rancia tradición cofrade sino nacer uno cofrade, por lo tanto se puede tener la suerte de que la cigüeña te deje en una casa, en la cual antes de estar inscrito en el Registro Civil ya sea hermano de alguna corporación penitencial o puede que en el otro caso vaya a dar a un hogar donde si quiere ser papón deba currárselo.
Pero vamos que nacer papón hay que nacerse, sino por mucho que caigas en una casa paponil, probablemente cuando llegues a cierta edad en la que tengas uso de razón pasarás de esa tradición o seguirás saliendo por mera inercia. Pero si lo llevas dentro de ti, ya esperaras a poder pagarte tus cuotas y tu túnica pero seguramente lo consigas, excepto que nazcas en San Sebastián la única capital de provincia sin procesiones en Semana Santa, en cuyo caso deberás buscarte la vida en otra parte.
Pero no quiero decir que tampoco no haya que hacerse papón, pero sino tienes ese cosquilleo interno que nace el Lunes de Pascua y va creciendo a medida que pasa el año y que llega a su culmen el Viernes de Dolores, veo difícil que seas de verdad un cofrade, te quedaras únicamente en un semanasantero; friki tan útil como el cofrade, pero que reduce su radio de acción y vigencia en el tiempo.
Pero vuelvo al tema, si no has nacido con ese cosquilleo cofrade, puedes pertenecer a una linajuda familia cofrade, pero se habrá creado un gigante con pies de barro. Ya que faltara ese detalle, que a mi juicio diferencia un cofrade de un semanasantero.
|