Cuanto cuesta armarse de valor, en estas fechas pascuales y comenzar a intentar hilvanar letras, época esta de un merecido descanso en las tareas cofradieras, pero por otra parte donde ya comienzan a bullir las que serán novedades en el próximo 2006.
Lo fácil sería criticar a todas y cada una de las procesiones que recorrieron nuestra capital, ensalzando aquellos aspectos positivos y lanzando a los leones a aquellas cofradías que han dejado algo que desear, o eso creemos nosotros.
Pero muchos creerán que no tiene nada que objetar nuestra Semana Mayor gracias a la coletilla “Declarada de Interés Turístico Internacional”, ahí es nada se supone que jugamos la Liga de Campeones de las Semanas Santas, mientras vemos como otras localidades juegan en la siempre difícil y competitiva 2ª B, vamos que eso para nosotros quedaría en una goleada sin paliativos.
Como diría cualquier cazurro de pro, que nos pueden enseñar a nosotros esos, si aquí llevamos cinco siglos de procesiones y estamos en el top 7. En tal caso podremos aprender algo del resto del grupillo que conforma la cremé de la cremé, pero vamos que lo mismo tampoco, si con ellos nos batimos por el cetro mundial de las procesiones. Como vamos a copiar nada a nuestros directos rivales.
Pero este año uno de esos equipos peleones de la 2ª B y en nuestra propia casa nos ha metido una goleada, cuyos ecos a día de hoy aún resuenan entre los viejos muros legionenses; muchos comentarios han surgido sobre Nuestro Padre Jesús Nazareno de La Bañeza, por esa demostración de buen hacer, ese arte llevando un paso, sin necesidad de costales ni capataces de terno negro, solamente con el trabajo de cien braceros que parecieron uno solamente, ese bracero con un suave vamonos anunciando esos cambios de ritmo, esos golpes de campana que marcaban el camino.
Cuando muchos, buscan soluciones para los males de nuestra Semana Santa, a cientos de kilómetros, unos paisanos nuestros nos han demostrado que las cosas no se hacen solamente bien en las antiguas taifas, sino que en este viejo reino se sabe dar una buena muestra de cómo se debe llevar un paso, solamente con ganas de trabajar y constancia, ahí están los resultados.
Pero dándose una serie de condicionantes, desterrando frases como: “…llevo en este brazo 15 años...”, “…ensayar yo, si llevo 20 años pujando…”, “…pero chaval si esto de pujar esta chupao…”, “…pues yo he oído que hay pasos que ensayan, vaya tontería…”.
Quién no ha oído alguna vez, una de las frases anterior o similares. Pero que más da si somos de Interés Turístico Internacional, tú no has visto como nos aplaude la gente cada vez que bailamos el paso, es que lo llevamos de lujo.
Ojalá llegue el día que los pasos no vuelen de los hombros de los braceros, no veamos braceros con el baile de San Vito, no veamos palios en los que los varales a duras penas aguantan el tipo; que haya convocatorias para los ensayos de los diferentes pasos, pero no un solo día en Cuaresma por pasar el tramite; que los braceros conozcan alguna marcha más que La Dolorosa y La Saeta; y que las calles al paso de los cortejos no parezcan las gradas de ningún evento deportivo.
Mientras tanto no se borrarán de mi retina, las imágenes del Nazareno recorriendo su vía crucis, desde Renueva hasta El Ejido, la visita al santo cenobio isidoriano o esa entrada en la Plaza de Regla, caminando sobre el público o como se despidió de manera solemne de la Pulcra Leonina, quizás este hecho marque una inflexión en la forma de pujar, como cierto concierto lo hizo en las bandas leonesas una década atrás.
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