| El verano |
Y como no podía ser menos, si en todas las operaciones salidas se colapsa la Nacional IV, también según dicen lo entendidos nuestras cofradías entran en un letargo. Ahí es donde yo comienzo a dudar, no de que se colapse la Madrid-Valencia Dios me libre, sino de que nuestras cofradías se aletarguen cuales osos en invierno. Sino como es que en las primeras semanas de septiembre ya podemos adquirir las participaciones de lotería que en buena parte sufragaran las salidas procesionales, también disfrutamos de los actos y cultos que homenajean a La Consolación de María y la Exaltación de la Santa Cruz. ¿Pero quién organiza todo eso?, si todas las juntas de las cofradías deben estar más preocupados de poner crema solar al niño, que de organizar actos, cultos, festejos y de discutir con el patrocinador de turno de la lotería. No me cuadra, si las cosas se hacen solas, porque no prescindimos de las juntas de gobierno el resto del año. Si cuando se supone que no trabajan, todo ese trabajo sale para delante el solo, ¿qué necesidad tenemos de directivos? O no será que quizás los entendidos en nuestra Semana Mayor, son solamente entendidos de barra de tasca y que nunca han formado parte de una junta, porque sino al tener que trabajar y comprender su funcionamiento no podríamos criticar. Ya que veríamos que igual si supone trabajo y tiempo el luchar por una cofradía, salgan como salgan después los resultados, que claro nadie es perfecto. Algún entendido podría decir, pero es que en muchos estatutos viene reflejado que no se reunirá la junta de gobierno los meses estivales, pero acaso no sabrá un tesorero preparar la lotería o un secretario enviar los saludas para sus actos, sin tener que realizar la casi imposible misión de reunir en esa época a todos y cada uno de los seises. |