Lección de Historia cofrade en el Pregón oficial

26/03/08. Xuasús González.

El pasado sábado 8 de marzo tenía lugar el Pregón de la Semana Santa, cuya responsabilidad recaía en este 2008 en el conocido cofrade, poeta y escritor leonés Máximo Cayón Diéguez.

Era éste el año del cambio, del Lunes de Pasión –o de Pregón, por ser su día– al sábado anterior. Bien pudo serlo aún de más. Pero no lo fue.

El escenario, el mismo –el salón de actos del Nuevo Recreo Industrial– se presentaba, como cada año, lleno. Y el decorado, también el mismo: los guiones de casi todas las cofradías; decoración que –por cierto– hace tiempo que pide a gritos un cambio.

Pasados cinco minutos de las 20:00 h., el telón se cerraba –quedando, a todo esto, tres de los guiones visibles– para que, poco después, el Secretario de la Junta Mayor –Javier García Argüello– diera paso a la coral “Heriberto Ampudia”, encargada –también como novedad– de dar comienzo al acto del pregón.

Hacia las 20:40 h. tomó la palabra el alcalde de León, Francisco Fernández, para presentar al pregonero, de quien destacó –además de su origen familiar– su conocimiento de lo cofrade y su labor como escritor.

Acto seguido, Máximo Cayón Diéguez, desde el atril, pronunció su pregón. Fueron 43 minutos en los que –a su manera– fue desgranando la Semana Santa leonesa, bien es cierto que desde el punto de vista histórico.

Sin embargo, el pregonero no pronunció ni un solo verso. Y es una verdadera lástima, porque a nadie se le escapa que poesía y Semana Santa, unidas en un pregón, pueden provocar en el oyente sentimientos únicos imposibles de explicar.

Finalizada la exposición Cayón Diéguez, el alcalde le hizo entrega del ‘papón de plata’ y, acto seguido, el Obispo de la diócesis –Julián López– pronunció unas palabras de agradecimiento.

Posteriormente –otra de las novedades en el Pregón de 2008–, se hizo entrega Moisés García Martínez, como ganador del concurso de carteles de este año, de su obra enmarcada así como de un recuerdo.

Por último, la banda de la Bienaventuranza sería la encargada de poner el punto final al evento con la interpretación de “El Salvador” y “Silencio Blanco”. Tras esta marcha, le fue impuesto al guión de la formación musical el corbatín de la Junta Mayor en recuerdo de su participación.

Tras la “Marcha Real”, y recogiendo el pregón escrito –en una edición, al menos, ‘curiosa’–, se ponía el punto final a la jornada cuando el reloj marcaba las 21:45 h.

¿se aprueba?