Balcones y escaparates revestidos de Pasión

02/04/08. Eduardo Álvarez Aller.

La Semana Santa se puede vivir de muchas formas, cada cual puede elegir una, en la que puede conjugar, además, diferentes aspectos. Esta realidad se puede constatar año tras año por diversas calles de nuestra ciudad. Desde hace un tiempo son numerosos los establecimientos que, en sus escaparates, hacen un hueco a la celebración pasional, bien sea a través de los diferentes carteles que sobre esta Fiesta Sacra se editan o por medio de reproducciones de pasos, procesiones u otros momentos “semanasanteros”.

En cuanto a los primeros habría que mencionar a varios comercios y negocios hosteleros que con entusiasmo colocan todos los carteles que hasta allí llegan. Este año se incorporaron dos nuevos ejemplares a la nómina de la cartelería cofrade. El editado por Más que una Semana, programa de radio de la Banda de Minerva y Vera+Cruz y el realizado por el foro de Papones.es. Vaya desde aquí nuestro reconocimiento para todos aquellos que prestan sus cristaleras para anunciar la Semana Mayor.

En cuanto a los comercios que dedican sus escaparates a la Semana Santa, somos conscientes de que no reseñamos todos, pero sí, al menos, una representación significativa. Así por ejemplo en la calle Ancha pudimos contemplar dos escaparates totalmente diferentes, el de Hijo de Lesmes García y los de la farmacia Merino. Éste último aderezado con palmas y varios pasos portados por diferentes papones. La peculiaridad radicaba en los tronos, incluidos los tentemozos, realizados con los envases de diversos medicamentos.

Hacia la céntrica plaza de Santo Domingo se abría un gran escaparate, perteneciente a Scaps Regalos, dedicado a la Semana Santa leonesa. Por medio de postales, fotos y diversos enseres, este comercio anunciaba la celebración pasional. Pero sin lugar a dudas el atractivo se encontraba en la reproducción de dos pasos, un Nazareno, en cuyo trono figuraban los emblemas de las penitenciales leonesas, y la Dolorosa de Jesús, con palio incluido y con un trono en el que estaban presentes las vidrieras de la Pulchra Leonina.

La farmacia de Juan José González Herrero, en la Rúa, mostraba una particular visión de la procesión del Silencio. A partir de diferentes productos se simulaba a los papones de blanco y morado, así como a las representaciones de las Cofradía, y una imagen de Jesús de Medinaceli.

Una reproducción –en arcilla– de la Sagrada Cena que procesiona Santa Marta estaba presente en La Mexicana, en Alférez Provisional. Cerca, en la Gran Vía de San Marcos, Cafés Las Antillas exponía su visión particular de la Semana Santa, a través de fotos, postales, un paso, papones, carteles e incluso un paponín de Angustias.

Un Nazareno ayudado por el Cirineo correspondiente, una Piedad y una reproducción del paso de la Resurrección de Jesús Divino Obrero presidían parte del escaparate de Magdaleno en Fernández Cadórniga.

Este año como novedad, hay que apuntar la recuperación de una tradición prácticamente perdida, la de engalanar balcones y ventanas al paso de las procesiones con reposteros, colchas o banderas. Fueron bastantes los particulares que así lo hicieron, puesto que hasta entonces tan solo se revestían los balcones del Palacio Episcopal, del Seminario y de la Diputación. No obstante, aunque no se llevaba a cabo, todos los años el cartel que anunciaba, y así lo sigue haciendo, la multitudinaria novena de la Dolorosa pedía a los vecinos engalanar los balcones. Solo nos resta añadir que cunda el ejemplo entre los vecinos de León y el año que viene sean más balcones y ventanas los que se adornen para la ocasión.

¿se aprueba?