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Andrés Garrido tomó posesión como abad de Angustias 26/05/08. Xuasús González Agustín Nogal, que pasará a la Historia por ser quien hizo realidad la Casa de Hermandad, pasaba el ‘testigo’ a Andrés Garrido, que será quien tenga que hacer el ‘rodaje’. Ambicioso proyecto, sin duda, que marcará un antes y un después en la vida de hermandad de la penitencial de negro y oro. Todo comenzó hacia las 10:45 h., cuando la Junta de Seises, acompañados de los dulzaineros –que pondrían música también a la procesión– se dirigía a casa del nuevo abad para acompañarle a Santa Nonia tras el correspondiente refrigerio. Estaba prevista la salida de la procesión a las 12:15 h. Los hermanos y otros fieles aguardaban desde minutos antes su salida. Y, con puntualidad casi británica, comenzó. El cortejo y el recorrido pretendía ser el de costumbre –en torno a Santa Nonia–, aunque en esta ocasión no dio la vuelta a la plaza Elíptica. A esta ‘novedad’ ha de añadirse que este año fue mucho menor el sonido de las campanillas del paso. Una de las ausencias más destacadas, fue sin duda la de la Policía Local, que no acudió –aunque la cofradía sí realizó todos los trámites– a regular el tráfico, con la consiguiente sorpresa de los conductores. Llegó la procesión a Santa Nonia, y se introdujo la imagen de la Virgen de la Alegría –este año sin utilizar la parihuela de cuatro braceros–, sobre las 12:30 h. Ubicado cada cual en su sitio –y las varas de los seises de Angustias, en esta ocasión, ‘acopladas’ a los reclinatorios–, dio comienzo entonces la eucaristía, celebrada por Enrique García Centeno, Director Nato de Angustias y ambientada por música coral y por el canto de unos pájaros que, este año, quisieron hacerse notar y aumentaron sensiblemente su volumen en algunos momentos. Tras las lecturas –pronunciadas por los seises Emilio Puente y Esperanza de Luis– y el evangelio, el sacerdote centró su breve homilía en el día de Pentecostés. Acto seguido tuvo lugar el acto de cambio de varas por el que el nuevo abad toma posesión de su cargo. Andrés Garrido Ibarrondo, apadrinado por Antonio Medina López y Carlos Jiménez Villegas, recibía de Agustín Nogal la vara que le identifica como abad de Angustias. En su habitual discurso, García Centeno incidió este año en la importancia de la Casa de Hermandad, a la que él se refiere como “Hogar del cofrade”.
Justo después –y al tiempo que se retiraba el ramo de flores a la imagen para dárselo, como suele ser habitual, a la mujer del abad–, el ya nuevo máximo mandatario era presentado a los hermanos, y él mismo, visiblemente emocionado, dirigía unas breves, pero sentidas palabras, a los allí presentes. El punto final –a falta de una comida de hermandad– lo puso un vino español que tuvo lugar en la Casa de Hermandad de la cofradía, y al que este medio fue invitado. Vaya desde aquí nuestro más sincero
agradecimiento y los mejores deseos para este bienio 2008-2010. |