La lluvia deslució la solemnidad del Corpus Chico

07/06/08. Eduardo Álvarez Aller

El sol con el que amanecía el domingo 1 de junio, no presagiaba que la adversa climatología impediría, a media mañana, el desarrollo de la procesión de la Octava del Corpus. Todo estaba preparado para que el Santísimo recorriera las calles del viejo barrio de San Martín y sus aledaños. Así por ejemplo, el altar de Santa Cruz y el de La Fe centraban la mirada de no pocos transeúntes. El altar de La Fe, en la plaza de San Martín, recuperaba la brillante puesta en escena que le caracterizara años atrás. Pero, a pesar de todos los preparativos, el tiempo dio al traste con una Procesión que en nuestra ciudad despierta un gran interés.

A las 11:30 h. comenzaba la Eucaristía con la procesión de entrada, formada por la cruz parroquial, seguida por la Junta de Seises de la Real Cofradía y por los sacerdotes concelebrantes. Como en años anteriores, la iglesia de San Martín se quedó pequeña.

El Abad, Vice-Abad, Secretario y Vice-Secretario siguieron la celebración desde el altar. Desde el retablo de San Martín, presidía la ceremonia el guión de la sacramental y penitencial.

Los primeros bancos estaban ocupados por los niños y niñas de primera comunión, manolas y mujeres vestidas con traje regional y los abades de las penitenciales leonesas, con sus respectivos secretarios. Junto al retablo de la Piedad, se encontraba el resto de la Junta de Seises.

El oficio religioso, acompañado por el Coro Parroquial, fue oficiado por el Director Nato de la compañía y concelebrado por el Párroco y el Sacerdote adscrito de San Martín. El Vice-Secretario de la compañía hizo una monición de entrada acerca del significado de la fiesta, siendo también, el que se encargara de las lecturas, que en esta ocasión correspondían a la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

El Evangelio fue proclamado por D. Argimiro Alonso, párroco de San Martín, mientras que D. Mauro Melón, consiliario de Minerva, se encargó de la homilía. El discurso se centró en la misteriosa presencia de Dios a través de la Eucaristía, haciendo referencia a la festividad del Corpus Chico, “de tradición sustancial en la Cofradía”.

Concluida la Misa se formó el cortejo sacramental dentro del templo, como es habitual, con el palio, la custodia y la junta de gobierno. Colocada la custodia en la antigua carroza, la formación musical de la Cofradía interpretó el Himno Nacional y la Procesión inició su andadura. La intensa lluvia que comenzaba a caer en ese momento hizo que el cortejo se dirigiera a la Plaza Mayor, lugar donde finalmente se deshizo, se bajó la custodia del trono y bajo palio fue trasladada hasta el templo parroquial.

Una vez en San Martín, y con la Junta de Seises ante el altar, se rezó la estación a Jesús Sacramentado y se procedió a impartir la Bendición con el Santísimo. Finalmente, el Director Nato de Minerva y Vera Cruz tomó la palabra para agradecer a todos los que, con gran ilusión, habían preparado la Procesión. Así terminaba un atípico Corpus de Minerva, cuando el reloj marcaba las 12:35 h.

¿se aprueba?